Capítulo 599
Olivia y Anna esperaron muchísimo tiempo afuera de la sala de urgencias-
Cuando cayó la noche, fueron sacando a los tres uno tras otro.
El primero en salir fue Daniel Flores, el guardaespaldas al que le habían disparado. La herida la tenía en el hombro; cuando lo sacaron, lo llevaban con vendas, pero ya estaba bien consciente. Salvo por lo pálido que se veía, parecía tener buen ánimo. Tras decirle a Santiago que estaba bien, lo trasladaron a su habitación.
Después salió el guardaespaldas que había sido atropellado. Tenía una pierna fracturada y se la habían enyesado, pero al menos estaba fuera de peligro.
Olivia miró la pierna enyesada del guardaespaldas y un recuerdo lejano le vino a la mente, Se aferró a la ropa de Santiago.
—Santiago, ¿va a quedar cojo?
Un guardaespaldas también era una persona, no una máquina; solo hacía un trabajo con cierto grado de peligro. Si por eso quedaba con una discapacidad Quizá porque ella misma había pasado por lo mismo, ver ese yeso ahora le partía el alma.
Santiago le dio unas palmaditas en la mano y fue a preguntarle los detalles al médico. Cuando volvió, le dijo:
—El médico dice que en teoría no, que no te preocupes,
Olivia asintió, Solo que jamás imaginó que Adrián acabaría siendo el herido más grave de todo el incidente.
—Por lo que se vio en el momento, después de que ese auto embistió al primero, no solo no bajó la velocidad, sino que aceleró mucho más y siguió arremetiendo. Adrián recibió el mayor impacto, salió volando contra una columna, volvió a caer al suelo y, cuando el auto pasó, Io arrolló también.
Olivia cerró los ojos y negó con todas sus fuerzas. No quería volver a recordar lo que pasó en ese momento, ni era capaz de imaginar cómo lo vería cuando lo sacaran-
¿Estaría como aquella vez en que ella Io salvó? ¿O peor todavía? Pero ni siquiera alcanzó a verlo salir, porque lo llevaron a terapia intensiva Cuando escuchó esas palabras, se quedó helada; aflojó la mano y ni siquiera notó cuando el bolso se le cayó de la muñeca al suelo,
Ni siquiera siete años atrás había llegado a terapia intensiva ¿Qué tan grave era? Con el corazón en un puño, volteó a mirar a Anna, con miedo de que no lo soportara
Anna estaba ahf de pie, aturdida. con la mirada perdida en el vacío.
—¿Anna? ¿Anna? —Olivia, conteniendo su dolor, la abrazó con suavidad. La vergüenza por no atreverse a mirarla a la cara no la dejaba en paz, junto con una punzada extraña e indescriptible. Abrazándola, dejó escapar un sollozo y apoyó la frente contra la de Anna — Anna, perdóname, Voy voy a hacer todo lo que esté en mis manos para curarlo. Perdóname.„
Anna seguía ida, pero las lágrimas se escaparon de sus ojos. Negaba apenas con la cabeza y, con la voz quebrada y ronca, balbuceó:
—Ya no tiene cura... Ya no se va a curar.„
—iNo! iNo! —Al escucharla decir eso, a Olivia se le partió aún más el corazón y la abrazó con fuerza—. Aunque lo hayan metido a terapia intensiva, todavía hay esperanza, iseguro que la hay! Créeme, mira, yo también estuve coja alguna vez, ¿y no estoy ahora bien? Puedo correr y saltar con normalidad, hasta puedo bailar...
Mientras hablaba, Olivia también se echó a llorar: En aquel abrazo con Anna. algo se quebró dentro de ella y todo lo que habíå contenido salió a la superficie.
Esta vez Adrián seguramente estaba mucho peor de lo que ella había estado„.
"Dios, aunque maldije a Adrián miles de veces, nunca quise su muerte, nunca quise que tuviera que pasar por todo lo que yo pasé. "

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