Coco era consciente de que le había quitado los reflectores a Geneva con su papel de actriz de soporte en la película, cosa que Geneva consideraba una forma de opresión que de verdad la molestaba.
Su asistente le recordó en voz baja:
—Señora Carranza, ya casi es hora. Somos las primeras en salir.
—Vamos.
Con eso, Geneva se fue caminando con su asistente con un porte arrogante.
Ya que se habían retirado, la asistente de Coco no pudo contenerse y dijo:
—Es obvio que la culpable de esto es la asistente de Geneva. ¡Sus dedos siguen manchados de pintura porque no se molestó siquiera en limpiarse!
«Mandó a su asistente a que hiciera el trabajo sucio solo para evitar que Coco caminara la alfombra roja. ¡Qué mujer tan vil!»
Con los puños apretados, había solo una cosa en la mente de Coco: ganar.
—¡Saldré a la alfombra roja así tenga que salir sin vestido!
«Qué lástima. No pude mostrar al mundo el vestido que Cristina hizo para mí antes de tener que desecharlo».
Cristina sostuvo a Coco, quien estaba por actuar de manera impulsiva.
—Tranquila. No voy a permitir que pases por un momento vergonzoso.
—¿Tienes un plan? —preguntó Coco; su mirada se iluminó.
Cuando comenzó con el diseño del vestido, Cristina había considerado hacerlo corto con una cola larga. Pero, después de pensarlo mejor, optó por un vestido largo tradicional.
Con esto en mente, Cristina se tranquilizó, sacó un par de tijeras y cortó la parte del vestido que estaba manchada.
El vestido ahora era menos que vestido.
—Tal vez hubiera sido mejor no cortarlo. Ahora parece un pedazo de trapo —se quejó la asistente de Coco.
«En ese caso que mejor salga con un atuendo casual. Al menos así podría excusarse diciendo que estaba demasiado ocupada grabando que no tuvo tiempo de cambiarse. Con la condición en la que está el vestido ahora solo va a conseguir burlas allá afuera».
Para este punto, a Coco no le quedaba más que confiar; conocía las habilidades de Cristina y sabía que no tomaría su atuendo de alfombra roja a la ligera.
Después de terminar de cortar el vestido, Cristina sacó una aguja e hilo para alterar el vestido.
En pocos minutos, el vestido estaba listo.
—¡Rápido, señorita Coco! ¡Es nuestro turno!
Coco no tuvo ni tiempo de ver cómo había quedado el vestido antes de salir en sus tacones.
Tras un minuto de espera en la alfombra roja, los reporteros que estaban afuera por fin vieron a Coco.
Su cabello corto realzaba sus facciones delicadas y exquisitas. Traía puesto un vestido rosa en tonos degradados que le iba muy bien con su piel blanca y clavículas definidas. Además, el corte del vestido, acompañado por la larga cola, destacaba sus largas y blancas piernas, lo que le daba una apariencia equilibrada y elegante.
Los reporteros apuntaron las cámaras a ella y comenzaron a fotografiarla,
—¡El vestido de Coco es hermoso! Resalta todos sus puntos fuertes.
—¿De qué marca es el vestido? Nunca había visto algo así.
—Coco, parece que tienes muy buenas posibilidades de ganar el premio a Mejor Actriz esta noche. ¿Te sientes confiada?
El rostro de Coco se notaba resplandeciente y procedió a responder segura y tranquila:
—Por supuesto. Creo sinceramente que los premios se ganan según el talento de cada uno.
Tan pronto el evento de alfombra roja terminó, los comentarios sobre el vestido de Coco comenzaron a ser tendencia en internet.
Dentro del recinto, Coco estaba sentada al lado de Geneva.
En eso, Coco cruzó las piernas y se robó la atención de todos.
Al ver que Coco no solo no se cambió el vestido, sino que ahora también le robaba los reflectores, Geneva no pudo esconder el resentimiento que sentía; su mirada no mentía.

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