Entrar Via

¿Mi esposo es mi amante secreto? romance Capítulo 295

Natán sintió que alguien iba detrás de su territorio y solo quería ocultar a Cristina para que nadie, en especial Francisco, pudiera fijar sus ojos en ella. Al escuchar sus comentarios violentos, Francisco sonrió con frialdad y dijo:

―Solo admítelo, Natán. No tomas en serio a Cristina. Para ti, solo es un objeto que te pertenece.

Parecía que le estaba hablando a Cristina en lugar de Natán. Nadie se sentiría bien estando en su lugar. Aunque ella pensó que Natán estaba exagerando, bajó la voz y dijo:

―Vámonos, Natán.

Cristina en verdad no quería seguir ahí y escuchar su discusión, pues estaba involucrada en todo lo que decían. Era como si fuera su culpa que estuvieran discutiendo.

Cuando Natán se acercó a Francisco y lo tomó por el cuello de su camisa, el ambiente a su alrededor se volvió extremadamente tenso.

―No vas a soportar las consecuencias si me haces enojar.

Aunque en antes no intervino en que Francisco entrara a la industria del entretenimiento, no significaba que no podía detenerlo. Con su esfera de influencia, era muy fácil para él hacer que una celebridad desapareciera. En ese momento, la mirada de Francisco se volvió glacial. Aunque solía ceder cada que veía a Natán, esta vez parecía una bestia feroz.

―¡No me amenaces, Natán!

Desde que era pequeño, la presencia de Natán había sido una amenaza para él. Solo podía vivir en su sombra y tenía prohibido provocarlo u ofenderlo. No había límite en las cosas que no tenía permitido hacer.

―Pronto sabrás si es una amenaza o no ―dijo Natán con una voz tan helada como el viento penetrante.

Luego de decir eso, se llevó a Cristina al auto. Al cerrar la puerta, Cristina pudo ver de reojo la figura solitaria bajo los postes de luz. Recordó la escena desagradable de antes y no pudo evitar suspirar en secreto.

―¿Qué pasa? ¿No soportas dejarlo? ―dijo Natán en un noto de desagrado, como si estuviera interrogándolo.

Sus palabras hicieron que Cristina se sintiera molesta, pues ya la había culpado de haber hecho algo malo. Cristina bajó la mirada y ocultó la mirada triste en sus ojos antes de preguntar:

―¿Puedes dejar de decir cosas tan crueles?

Aunque Natán sabía que sus palabras eran algo duras, se había sentido extremadamente ansioso al ver a Cristina con otro hombre. Lo único que quería era ocultarla y prevenir que cualquier otro hombre en el mundo la deseara. Al final, contuvo su ira y respondió en un tono frío:

―Si no hubieras estado a su lado, lo hubiera dejado pasar. Nunca he estado en buenos términos con él.

Cristina enfureció al escuchar eso.

―¿Ahora me estás culpando? No olvides que fuiste tú quien me dejó plantada. Yo solo me lo encontré en el desfile de modas.

Natán le estaba echando la culpa a pesar de que fue él quien no cumplió su promesa. Cristina estaba molesta porque Natán no había llegado. Aunque ya había ignorado esas emociones, los incidentes de antes hicieron que esos sentimientos desagradables regresaran y se apoderaran de ella.

El auto estaba lleno de un ambiente tenso. Las luces afuera de la ventana brillaron sobre el auto e iluminaron el rostro de Cristina. Había una expresión solemne en su rostro mientras sus ojos brillaban en su mirada distante. Su piel blanca y sus hombros delgados le daban un aura de fragilidad que provocaba a los demás la necesidad de protegerla.

Natán la miró con atención. Cristina llevaba un traje elegante que rara vez se ponía. Con su maquillaje ligero y su cabello cayendo hasta su cintura, lucía relajada, con un rastro de arrogancia igual a la de un gato orgulloso. Tomando en cuenta lo mucho que se había arreglado, Natán pensó que seguro había estado emocionada por ver el desfile de modas con él. Era verdad que era su culpa haberla dejado plantada. Sin embargo, se había llenado de furia al imaginar la escena de ella sentada con Francisco en el desfile. No se dijeron nada más y ambos regresaron a la Mansión Jardín Escénico con expresiones serias.

―Señor y señora Hernández, ¿ya cenar...?

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¿Mi esposo es mi amante secreto?