Dorian estaba atendiendo una llamada, así que entró un paso detrás de ella.
Justo cruzó la puerta cuando ella se quedó plantada al ver aquel arreglo de rosas empujado en su dirección.
Alzando un poco la ceja, Dorian clavó la mirada en Rafael.
—¿A qué viene todo esto, señor Iglesias?
Preguntó Dorian directo, con un tono tan sereno que nadie podría adivinar su estado de ánimo.
Rafael tampoco se esperaba ver a Dorian apareciendo por ahí; frunció el ceño en un ligero gesto de extrañeza, pero se recompuso enseguida, miró a la chica y luego se dirigió a él.
—El señor Ferrer no está acostumbrado a conquistar mujeres, es muy normal que no entienda lo que esto significa.
Lo dijo de forma tranquila, pero era una clara provocación.
Aquello a Amelia la hizo sentir incómoda, así que se adelantó antes de que Dorian pudiera contestarle:
—Soy yo a la que no le gusta que anden detrás de ella intentando ligar. En toda su vida, Dorian jamás se ha interesado en nadie más; por lo mismo, él no necesita de todas estas ridiculeces.
Tras esas palabras, tanto Dorian como Rafael voltearon a verla al mismo tiempo.
Amelia no lo pensó dos veces; se agarró del brazo de su novio, miró a Rafael y se lo presentó:
—Rafael, te presento formalmente a mi novio: Dorian.
El tono de su voz no tambaleó en ningún momento; su mirada era cálida y tranquila, sin ninguna hostilidad ni sarcasmo. Tan solo presentó a su hombre con convicción y sin titubear.
Rafael nunca había visto a una Amelia así.
Había sido testigo muchas veces de la dinámica entre ella y Dorian; los había visto en plan educado, distantes, sufriendo, con nostalgia... De mil maneras, pero nunca mostrándose tan dependiente y demostrando su amor con tanta confianza.
Incluso en la transmisión en vivo cuando aclararon todo en la plaza de Grupo Esencia, ella lo había mirado con una mezcla de agradecimiento y amor; pero esta vez era distinto: sin reservas, con los ojos puestos únicamente en él.
Dorian también llevaba mucho tiempo sin presenciar algo así.
La Amelia de sus años de juventud o la Amelia que había perdido la memoria siempre lo había protegido incondicionalmente y se acercaba a él sin dudarlo.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Frío Exmarido (Amelia y Dorian)