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Mi Frío Exmarido (Amelia y Dorian) romance Capítulo 1676

El agente inmobiliario no tardó en enviarle un mensaje a Amelia: [Voy a preguntarle al dueño por ti].

[Está bien, muchas gracias], respondió ella.

Las palabras del agente revivieron el ánimo de Amelia, quien se enderezó en la silla al instante.

Dorian, que estaba concentrado en su trabajo, levantó la vista.

—¿Por qué tanta emoción? —preguntó él.

Amelia quería darle una sorpresa.

—Te lo diré en unos días.

Dorian sonrió.

—¿Ahora te gusta hacerme de emoción?

—Es que tengo miedo de hacerme ilusiones a lo tonto —dijo Amelia, impulsándose con la punta de los pies para deslizar su silla junto a la de él—. Tampoco quiero que te emociones para nada.

—Está bien —respondió Dorian con una sonrisa en los ojos. Pasó el brazo por los hombros de ella y la acercó un poco más hacia él. No la presionó, solo la miró con ternura—. Si resulta ser una falsa alarma, me dices y yo lo resuelvo.

Los ojos de Amelia se curvaron en una sonrisa.

—De acuerdo.

Dorian le acarició la cabeza con suavidad, como a un gatito, y luego miró la hora en su computadora. Ya era la hora de la comida.

—Vamos a comer.

—Vamos —aceptó ella, levantándose junto con él.

Marta ya había llevado a Serena.

En esos días, Amelia y Dorian procuraban volver a casa para comer con la niña, o le pedían a Marta que la llevara a la cafetería de la empresa para pasar el mayor tiempo posible con ella.

A Serena le encantaba ir a la cafetería; además de que la comida era rica, el ambiente era animado y podía estar con sus papás.

La niña ya sabía comer sola, así que no la ayudaban mucho, a menos que hubiera algo complicado, como pelar los camarones.

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