En el camino, Dorian llamó a Amelia.
Ella contestó enseguida.
—¿Estás en tu casa? —preguntó Dorian.
—Sí, aquí estoy —respondió Amelia en voz baja—. Me acabo de levantar hace un rato, estaba por mandarte los datos de la cita.
—Voy por ti. Espérame ahí —dijo él.
—No es necesario que vengas tan temprano, la cita es hasta las cuatro —comentó ella.
—No importa.
Y sin más, Dorian colgó.
Al llegar al departamento de Amelia, fue inevitable toparse con uno de sus compañeros de trabajo.
La noche anterior, Amelia había sido muy eficiente y terminó de corregir los diseños. El cliente los revisó de madrugada y mandó retroalimentación a primera hora.
Pedro, para agilizar el proceso, decidió ir directamente al departamento de Amelia para explicarle los comentarios frente a frente.
No contaba con toparse con Dorian. Le echó una mirada evaluadora y preguntó sin rodeos:
—Amelia, ¿quién es él?
—Es un compañero de la preparatoria —se levantó Amelia para presentarlo, y luego señaló a Pedro—. Y él es un colega del proyecto.
—Mucho gusto —Dorian asintió levemente hacia ambos a modo de saludo.
Pedro le devolvió el gesto.
—Igualmente.
Amelia se dirigió a su compañero.
—Pedro, mejor vete por ahora. Yo corrijo el diseño y te lo mando al correo al rato.
Él la miró con cierta duda, luego miró a Dorian y finalmente asintió.
—Va. Pero no te presiones mucho, no urge tanto entregar esto.
—Claro.
Amelia lo acompañó hasta la puerta y luego regresó a la sala.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Frío Exmarido (Amelia y Dorian)