—¿Para qué quieres saber? —Cristian le puso una alita de pollo en el plato.
Ulises mordió el pollo y dijo con la boca llena:
—Nomás quiero saber.
—El 24 de abril. Faltan doce días.
***
Cristian olvidó por completo devolverle la llamada a Isabel, quien, deprimida, se fue a un bar a ahogar sus penas.
Nerea ahora era famosa mundialmente, no había nadie que no la conociera. ¿Y ella? Apenas había logrado algo con la ayuda de Cristian y Nerea la había eclipsado sin esfuerzo. ¿Qué pensaría Cris de ella? ¿Pensaría que es un florero inútil? Al ver a Nerea triunfar, ¿se arrepentiría de divorciarse?
La Isabel orgullosa y segura de antes, ahora se sentía fracasada e insegura. Bebía una copa tras otra.
—Qué aburrido beber sola —se le acercó un hombre—. Oye, guapa, ¿andas sola? ¿Te invito algo?
—Lárgate.
Isabel ni lo miró y siguió bebiendo, pero el hombre comenzó a manosearla.
—¡Pif! —Isabel le dio una bofetada—. ¡Lárgate!
El hombre se enfureció y la señaló insultándola:
—¡Pinche vieja malagradecida! Te vistes así para venir al bar a pescar hombres, y cuando me fijo en ti, que es tu suerte, ¿te atreves a pegarme? ¿Sabes quién soy? Ahorita mismo vas a ver.
El hombre estiró la mano para agarrarla, pero en ese momento, un sujeto pelirrojo se acercó a zancadas con una botella en la mano.
¡Crash!
La botella se rompió en la cabeza del acosador, dejándolo ensangrentado. El pelirrojo lo derribó de una patada.
—Mátenlo a golpes.
Los guardaespaldas de negro que venían con el pelirrojo se abalanzaron sobre el hombre, dándole una paliza.
Isabel miró al pelirrojo.



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio