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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 255

Si entiendes bien a tu rival y te entiendes a ti mismo, tienes media victoria asegurada. Nerea comenzó a investigar el pasado de Isabel.

Sus dedos volaban sobre el teclado; los flujos de datos pasaban ante sus ojos como estrellas fugaces.

Desde su nacimiento hasta la fecha.

Isabel cuidaba mucho su imagen. En la escuela siempre fue la «diosa» inalcanzable, nunca se peleaba con nadie; para eso tenía a sus pretendientes que hacían el trabajo sucio. Por eso, casi no tenía trapos sucios.

Revisando los archivos, una noticia llamó la atención de Nerea.

Terremoto, lluvias torrenciales, deslaves... Nueva Aranda.

Al ver «Nueva Aranda», los recuerdos golpearon a Nerea.

Cursaba el tercer año de universidad cuando ocurrió el terremoto en Nueva Aranda. Ella se inscribió como voluntaria médica.

Cristian, como heredero del Grupo Vega, también fue con la fundación benéfica de la empresa para mejorar su imagen pública.

Lo que no sabía era que Isabel también había estado allí como voluntaria.

En ese entonces, Isabel se hizo viral como «la voluntaria más hermosa».

Hubo internautas que cuestionaron si no era puro teatro. En los reportajes, todos los voluntarios salían llenos de polvo y sudor, no por feos o sucios, sino porque en medio del desastre nadie tenía tiempo de arreglarse.

Isabel, en cambio, salía en cada foto con maquillaje natural, peinado perfecto y ropa impecable, hermosa como un ángel.

Por eso sospechaban que era alguna aspirante a actriz buscando fama a costa de la tragedia.

Pero eso era lo de menos. Lo importante era que Isabel estuvo en Nueva Aranda.

Algo debió pasar allí.

Si no, ¿cómo una chica de La Vicuña conocería a Cristian, el heredero de la familia más rica de Puerto San Martín, y poco después se convertirían en pareja?

Pero por más que buscaba, Nerea no encontraba más detalles.

Toc, toc, toc.

Nerea tamborileaba los dedos sobre la mesa. De reojo vio su celular y se le prendió el foco.

Tomó el teléfono y llamó a Liam.

Cuando la llamada conectó, vio la hora en la computadora: tres y media de la madrugada. Asustada, colgó de inmediato.

Despertar a alguien a esa hora es un crimen. Qué vergüenza.

Pero Liam le regresó la llamada.

—¿Aló? Nere, ¿pasa algo?

Nerea se sentía fatal.

—Perdóname, se me fue la noción del tiempo. Lo siento mucho.

—No pasa nada —la voz ronca de Liam tenía un tono cálido—. ¿Qué necesitabas?

—Quería preguntarte si sabes qué pasó entre Isabel y Cristian en Nueva Aranda hace años.

—Cuando fue el terremoto, Isabel estaba de voluntaria. Luego hubo un deslave por las lluvias y... Isabel salvó a Cris.

—¡¿Qué?! —Nerea se quedó helada.

¡Imposible!

Capítulo 255 1

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