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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 302

Al percibir ese aroma de golpe, Cristian sintió una inexplicable comodidad y relajación, e incluso una pizca de nostalgia.

En el fondo de su corazón surgió una frase que lo dejó atónito y desconcertado: «Olor a hogar».

¿Acaso en su subconsciente consideraba el lugar donde ella estaba como su hogar?

Cristian, sorprendido, pensó que era imposible.

¿Cómo podría ser?

—Papá, siéntate. Voy a prepararle un agua de limón con miel a mamá y luego te sirvo a ti.

Las palabras de Ulises interrumpieron sus pensamientos. Cristian se calmó y se sentó en el sofá.

Pero apenas se sentó, se escuchó un *crac* y el sofá se hundió.

Cristian se asustó y miró desconcertado el mueble roto, luego levantó la vista hacia Nerea.

Nerea lo miró inexpresiva: —Págame. Esa cosa era una antigüedad de décadas.

Ulises salió de la cocina y le entregó el agua de limón a Nerea. —Mamá, tómate esto, es para que se te baje el alcohol.

Luego señaló una silla bajo la mesa del comedor: —Papá, siéntate en la silla. Mañana me doy un tiempo para arreglar el sofá.

—¿Tú lo vas a arreglar?

—Sí, soy el hombre de la casa. Si no lo arreglo yo, ¿quién? ¿Mamá?

Ulises le pasó el agua a Cristian.

Cristian se quedó sin palabras un momento. —Mañana haré que traigan un sofá nuevo.

Ulises miró a Nerea, y ella asintió apurándolo: —Está bien. Rápido, tómatela y vete.

Dicho esto, Nerea lo ignoró, se metió a su cuarto y cerró la puerta.

Cristian se levantó con el vaso en la mano y dio dos pasos hacia la habitación de Ulises.

Era una cama diminuta, con la colcha doblada perfectamente como un bloque de tofu, sin una sola arruga.

—¿Quién te enseñó a tender la cama así?

—Javier, el vecino. —Se refería al guardaespaldas de Ulises, un exmilitar que le había enseñado disciplina.

Cristian se giró hacia el escritorio. Estaba impecable y sobre él reposaba la computadora que él le había comprado, junto con libros de biología.

Cristian hojeó los libros; eran de nivel universitario. —¿Entiendes esto?

—Si no entiendo, le pregunto a mamá. Ella sabe todo.

—¿Te gusta la biología?

Ulises respondió con indiferencia: —Más o menos.

Cristian miró a su hijo. —¿Qué es lo que más te gusta?

—Mamá.

Cristian: —......

*Ring, ring...*

Justo en ese momento sonó el teléfono de Cristian. Era Isabel.

Cristian miró a Ulises.

Ulises se encogió de hombros: —Si quieres contestar, contesta.

Cristian respondió la llamada. —Bueno.

Capítulo 302 1

Capítulo 302 2

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