Unos quince minutos después, las miradas de todos en la sala de juntas estaban fijas en la proyección. Escuchaban con total atención, asintiendo de vez en cuando y tomando notas frenéticamente.
Hacia el final, en el rostro de algunos apareció una expresión de euforia absoluta.
Esa persona era Federico.
En cuanto terminó la presentación, Federico golpeó la mesa y se puso de pie, agarrándose el cabello con ambas manos.
—Soy un inútil, un imbécil, ¿cómo no se me ocurrió? ¡Claro que se puede hacer así! ¡Es genial!
Mientras hablaba, levantó la vista hacia Nerea, con los ojos brillando como perro callejero viendo un hueso con carne.
—Señorita Galarza, discúlpeme por lo de hace un rato. No debí subestimarla, cuestionarla ni atacarla sin conocerla bien. Yo disparo todas sus botanas de este mes, pero por favor, perdone mi estupidez y mi arrogancia.
El cambio de actitud de Federico fue tan radical que Nerea se quedó atónita un momento, pero luego sonrió.
—Entonces muchas gracias por el café y las botanas.
Nerea aprovechó la oportunidad para ofrecer algunas sugerencias sobre otros proyectos importantes.
Aunque las llamó «sugerencias menores», eran ideas capaces de aumentar significativamente la eficacia de los medicamentos anticancerígenos genéticos y reducir sus efectos secundarios.
En un instante, Nerea se convirtió en la persona más codiciada; todos se peleaban por llevársela a su equipo.
Samuel observaba sonriendo a Nerea siendo aclamada por todos. «¡Cristian, tarde o temprano te vas a arrepentir, cabrón!».
—Dejen de pelear, ella va a supervisar todos los proyectos.
Al escuchar esto, todos miraron al doctor Mijares. Él sonrió y dijo:
—No me miren así. En nuestro instituto lo que cuenta es la capacidad. La señorita Galarza tiene un nivel superior al mío, así que cedo el paso.
Samuel le dio una palmada en el hombro.
—¡Qué grande eres, doctor Mijares! Pero no puedes ceder tu puesto, sigues siendo el responsable general del instituto. Nerea será tu mano derecha, supervisando el progreso de los proyectos.
El asunto quedó decidido. El proyecto más importante de la empresa en ese momento era el Proyecto PZ, a cargo del equipo de Federico, que llevaba un mes atorado y tenía a todos con los nervios de punta.
Nerea se fue directamente con Federico al laboratorio del Equipo 1.
A la hora de la salida, Samuel fue a buscar a Nerea y descubrió que seguía en el laboratorio.
Detuvo a un investigador que estaba por entrar.
—Hazme el favor de llamar a la doctora Galarza, dile que ya es hora de salir y que la invito a cenar.


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