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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 408

Kevin, con una expresión de orgullo como si el mérito fuera suyo, declaró con arrogancia: —Nerea no solo es hermosa, es una empresaria honesta y brillante, una verdadera eminencia académica. Tiene tres doctorados de la Universidad Politécnica del Valle y ha publicado múltiples artículos premiados en internet. Se los voy a reenviar para que los lean y aprendan algo cuando tengan tiempo.

Nerea sintió ganas de cubrirse el rostro de la vergüenza.

Discretamente, tiró de la ropa de Kevin y susurró: —Ya bájale. Si sigues exagerando, ya ni la muelas.

—Solo digo la verdad. ¿Quién te manda ser tan perfecta? No termino de enumerar tus virtudes.

Nerea se quedó sin palabras.

En ese momento, Cristian se acercó con una copa de vino tinto en la mano.

Nerea no le dio muchas vueltas; OmniGen estaba en la lista de invitados, y mucho más el Grupo Vega, que era uno de los líderes del mercado.

Así que era normal que Cristian estuviera allí.

Lo que ella no sabía era que el plan original era que asistiera un vicepresidente de la empresa.

Cuando Cristian se enteró de que Nerea iría, le dijo al vicepresidente que no fuera y decidió asistir personalmente.

Desde que Nerea entró al salón, él no le había quitado la vista de encima.

Hoy Nerea lucía excepcionalmente hermosa, elegante, segura y distinguida.

Quiso acercarse de inmediato, pero temía parecer demasiado ansioso, así que se contuvo, conversó con otros y esperó el momento para acercarse como si fuera casualidad.

—Directora Galarza —saludó Cristian alzando su copa.

Eran personas civilizadas. En un evento así, aunque Nerea no quisiera, mantendría las formas, brindaría y charlaría brevemente.

Eso pensaba Cristian, pero olvidó que Kevin estaba a su lado.

Antes de su accidente, Kevin era conocido en Puerto Rosales como un caballero refinado y noble.

Ahora, era conocido como un demonio: temperamental, arrogante, sombrío y despiadado.

Muchas veces, podía estar sonriendo un segundo y al siguiente volverse hostil; su humor cambiaba más rápido que pasar una página.

Solo tenía paciencia con su familia y con Nerea.

Kevin chocó su copa proactivamente: —Señor Vega, nos volvemos a ver.

Kevin miró deliberadamente a los lados. —Por cierto, señor Vega, ¿dónde está su amiga íntima Isabel? ¿Por qué no la trajo? Ella y el señor Vega son tal para cual, una pareja hecha en el cielo. Cuando están juntos, son la envidia de todos.

El sarcasmo de Kevin era letal.

Hoy en día, todos conocían la mala fama de Isabel, y debido a ello, Cristian también era objeto de burlas y memes en internet.

Cualquiera con dos dedos de frente no se atrevería a mencionar a Isabel frente a Cristian en público.

Pero Kevin lo dijo a la cara, sin importarle la reputación de Cristian, dándole una bofetada figurada.

Nerea no pudo aguantarse, bajó la mirada y soltó una risita.

Cristian observó el ligero temblor de sus hombros con una mezcla de sentimientos complejos.

—La directora Galarza se ve muy hermosa hoy.

Buscó una zona de descanso y tomó un pequeño pastel. Estaba a punto de comerlo cuando se acercaron unas señoritas de familias adineradas.

Sin previo aviso, comenzaron a criticarla para intimidarla.

—¿Tú eres Nerea? No eres la gran cosa.

—Y además divorciada, con una carga a cuestas. No eres digna de nuestro Kevin.

—Si tuvieras algo de dignidad, te largarías por tu cuenta y dejarías a Kevin. Kevin es de nuestra Valentina.

En el centro del grupo estaba Valentina Encinas, mirando a Nerea con altivez. —Crecí con Kevin, nos conocemos de toda la vida. Él no se casará contigo. Si eres lista, te irás sola.

—¿Saben quién es mi pareja? Solo están diciendo tonterías aquí —dijo Nerea mirando a Valentina con diversión.

De repente, sintió curiosidad por ver la cara que pondrían cuando supieran que ella era la cuñada de su «amor platónico».

Aunque fuera una cuñada falsa, nada le impedía usar el título para imponerse.

Valentina primero se sorprendió, luego mostró disgusto. —Nerea, qué descarada eres. Tienes pareja y aun así te atreves a coquetear con Kevin. Con razón Cristian te dejó para buscarse una amante. Una mujer tan ligera como tú merece ser abandonada.

La expresión de Nerea se enfrió, pero antes de que pudiera responder, se escuchó la voz de Cristian.

—Discúlpate.

Nerea frunció el ceño. Pensó que Cristian realmente tenía problemas mentales. ¿Qué le importaba a él? ¿Por qué se metía?

Nadie le había pedido que la defendiera; ella podía hacerlo sola.

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