Entrar Via

Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 43

El grupo caminó en silencio hasta el estacionamiento.

Antes de subir al auto, Gustavo preguntó: —¿Ya se divorciaron?

—Estamos en eso.

—El divorcio es bueno, así te concentras en la investigación —Gustavo asintió satisfecho. Estaba a punto de subir, pero se detuvo y preguntó de golpe—: ¿No te vas a quedar con la custodia de ese mocoso, verdad?

Nerea sonrió y negó con la cabeza. —No.

Gustavo repitió “bien” una y otra vez y subió al coche para irse.

Una vez que Gustavo se fue, Nerea miró a Beatriz, que seguía en brazos de Samuel. —Bea, perdóname.

Beatriz ladeó su cabecita, abriendo sus grandes ojos con confusión. —Pero si no fuiste tú quien me empujó, Nere.

Al ver a Bea tan sensata y dulce, Nerea no pudo evitar pensar en Ulises, y su voz se quebró un poco. —Pero el niño es hijo de esta tía tuya, y no lo eduqué bien. Lo siento.

Bea sonrió: —No pasa nada, te perdono, Nere. No estés triste. Mira, ten un dulce, cómetelo y se te endulzará el corazón.

Beatriz sacó otro dulce de su bolsita, le quitó la envoltura y se lo acercó a la boca a Nerea. —Tía, abre la boca, Bea te da.

Nerea mordió el dulce y, sin querer, se le enrojecieron los ojos.

Antes, Ulises también era así.

Era pequeñito, hermoso, con su voz suave y esos ojos siempre brillantes; le daba de probar sus cosas favoritas y le pedía que comiera.

¿Desde cuándo había cambiado?

Parecía que... desde que Isabel regresó al país y Cristian empezó a llevar a Ulises a salir más seguido...

No lograba entenderlo.

Beatriz vio los ojos rojos de Nerea. —Nere, ¿no está rico?

—No, está muy rico —Nerea forzó una sonrisa que parecía más una mueca de dolor.

Samuel y Federico la miraban, sintiéndose también decaídos, pero no preguntaron nada.

Su propio hijo quería que otra mujer fuera su mamá, una mujer que parecía ser la amante, y su marido la trataba con una indiferencia absoluta. Nerea ya tenía suficiente dolor.

Pero no preguntar no significaba no preocuparse.

—Todavía es temprano, vamos al cine. Acaba de salir una película buenísima, dicen que es para morirse de risa —dijo Federico mientras le hacía señas a Samuel con los ojos.

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio