Entrar Via

Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 435

Isabel llevaba las manos esposadas; dos policías la escoltaban, uno a cada lado, al pasar junto a Nerea.

Al verla, Isabel se detuvo y le clavó una mirada lúgubre y escalofriante.

—No se detenga, camine —apremió el policía.

—Fuiste tú, ¿verdad?

—¿Hace falta preguntar? Creí que era obvio.

Isabel curvó los labios en una sonrisa siniestra.

—Buena jugada, directora Galarza.

Nerea la miró con indiferencia.

—Gracias por el cumplido, pero todo lo aprendí de ti. Ojo por ojo.

Los policías empujaron a Isabel para que avanzara. Pedro venía detrás. Al ver a Nerea, se detuvo también, mirándola con el mismo odio que Isabel.

—Nerea, tú estás detrás de esto, ¿cierto?

Los ojos fríos de Nerea destilaban burla.

—Si tuvieras medio cerebro, no necesitarías preguntar.

—Ya verás —advirtió Pedro señalándola con el dedo antes de ir tras Isabel.

Las investigaciones confirmaron que el Grupo Vectorial había evadido impuestos y sobornado funcionarios. Como responsable legal, Isabel fue detenida. Esto provocó que la valoración de la empresa cayera a la mitad.

En casa de los Echeverría, Lucía estaba furiosa.

—Santiago, eres el primo de Isa. Ella confió en ti para manejar las finanzas, ¿y así le pagas? Evasión de impuestos, ¿cómo te atreviste? ¿Dónde está el dinero? ¡Escúpelo ahora mismo!

Santiago Echeverría, primo de Isabel y director financiero, se había gastado todo en apuestas. Pero no se atrevió a decirlo, así que culpó a Nerea.

—Señora Lucía, no fui yo, lo juro. Seguro fue Nerea coludida con esa asistente para incriminar a Isa y atacar a la familia.

Pedro entró con cara de pocos amigos. Ya había verificado la situación. Era cierto que Nerea había impulsado las filtraciones, pero los delitos fiscales eran reales y había pruebas contundentes.

Al oírlo, Lucía empezó a golpear a Santiago con los puños cerrados.

—¡Maldito, vas a hundir a tu prima! ¿Dónde está el dinero? ¡Devuélvelo para pagar la multa y sacar a Isa!

—El dinero... ya no está.

—¿Cómo que no está? ¡Desgraciado, perro malagradecido, vas a matar a tu prima! Ay, mi pobre Isabel... —Lucía se soltó a llorar desconsolada.

Pedro intervino:

—Señora, no llore. No me voy a quedar de brazos cruzados.

Nerea codiciaba la tecnología y los proyectos de Vectorial. Si lograba la fusión con NUBE, Beyond Tech crecería exponencialmente. Con eso, más su proyecto OmniGen y la farmacéutica que tenía con su colega Rodrigo, estaba segura de alcanzar al Grupo Vega.

Usar al Grupo NUBE era necesario para que Isabel no se negara a vender.

—Ahorita todos se quieren subir al barco —dijo Flora, preocupada—; no somos las únicas que queremos sacar ventaja.

Era cierto. Muchos empresarios querían comprar barato. Pero olvidaban un detalle: Cristian. Cristian odiaba a su yo del pasado y odiaba a Isabel. Quería borrar todo rastro de ella.

Él le había regalado esa empresa a Isabel. Todo legal. Aunque se arrepintiera, no podía quitársela, pero sí podía destruirla. No iba a permitir que Isabel la vendiera.

—¿Estás segura? —preguntó Flora.

—Segura.

***

Pedro pagó los impuestos y las multas. Isabel salió libre. Pero los 33 mil 300 millones que le debía a Nerea tenía que pagarlos ella. Así que, aunque el precio de venta de su empresa estaba por los suelos, tuvo que aceptar vender.

Acordaron firmar al día siguiente.

Pero al amanecer...

—¡Brummm!

Un motor potente rugió en la carretera. Un Maybach edición limitada le cerró el paso a un Porsche, obligándolo a frenar.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio