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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 436

El chofer del Porsche se bajó enfurecido.

—¡¿Cómo manejan?! ¿Están ciegos o qué?

—Con tanto espacio, ¿me tienen que echar el carro encima?

—¿Saben quién es mi jefe? ¿Quién...?

La ventanilla bajó, revelando el rostro aristocrático de Cristian Vega.

Los gritos del chofer se atoraron en su garganta y su arrogancia se transformó en reverencias instantáneas.

—No sabía que era usted, señor Vega. Una disculpa, señor Vega, todo fue mi culpa, no sé manejar.

Cristian alzó los párpados y lo miró con indiferencia.

—Llámale a tu jefe.

El chofer corrió a buscar a su patrón. El hombre llegó trotando, con una sonrisa nerviosa.

—Señor Vega, qué sorpresa. Mil disculpas, el chofer es un inútil, le estorbó el paso. Espero que no se moleste.

—Escuché que piensas comprar el Grupo Vectorial.

El empresario iba justamente a firmar el contrato. Pero al recordar cómo Cristian le había cerrado el paso y al escuchar su tono, dudó.

—Lo estoy pensando, solo pensando.

—Pues piénsalo bien.

La ventanilla subió y el coche arrancó a toda velocidad.

El chofer se rascó la cabeza.

—Jefe, ¿qué quiso decir? ¿Vamos a las oficinas de Vectorial?

El empresario lo pensó un momento.

—No. Di que me enfermé. Consígueme una cita para comer con Fabián.

En un privado del restaurante, Fabián escuchó al hombre.

—Doctor Rangel, entiendo que no sea de aquí y no sepa cómo se mueven las cosas. Mire a los empresarios locales de Puerto San Martín. Todos quieren el Grupo Vectorial, pero ¿ha visto a alguien ofertar?

—¿No quieren? No —Fabián movió el dedo índice—, no se atreven.

—Esa mujer, Isabel, ofendió a mi compa, y todo Puerto San Martín lo sabe. Quien compre esa empresa se pone en contra del Grupo Vega, ¿entiende?

—Entiendo, entiendo —el empresario asintió repetidamente y levantó su copa—. Muchas gracias, señor Álvarez, por aclararme el panorama.

***

El rumor corrió como la pólvora. El Grupo Vectorial pasó de ser la joya de la corona a no valer nada. Nadie se atrevía a ofender a Cristian por miedo a represalias.

La empresa no aguantaría mucho más; si no se vendía, quebraría y no valdría ni un centavo. Isabel estaba desesperada. Justo entonces, el Grupo NUBE de Rosarito apareció interesado en la compra.

Cristian recibió la noticia mientras comía con Liam y Fabián. Colgó el teléfono con el ceño fruncido, visiblemente molesto.

—¿Qué pasó? —preguntó Fabián.

Cristian tiró el celular en la mesa y se recargó en la silla.

—El Grupo NUBE de Rosarito va a comprar Vectorial.

Liam tomó la toalla que le ofrecía el mesero, se limpió las manos y comentó como quien no quiere la cosa:

—Creo que vi a la dueña del Grupo NUBE entrando al restaurante hace rato.

Fabián alzó una ceja y se levantó.

—Voy a saludar.

La gerente del Grupo NUBE, que actuaba como intermediaria, los invitó a sentarse y pidieron cubiertos limpios.

Cristian miró fijamente a Nerea.

—¿Para qué compras Vectorial?

—Para hacer dinero. ¿Para qué más? ¿Para molestarte? No te des tanta importancia.

Cristian seguía con el ceño fruncido.

—Está sucia, no la compres. Si quieres una, te regalo otra empresa de tecnología.

—¿Qué somos para que me regales una empresa? —Nerea sonrió, pero su sonrisa no llegó a sus ojos; era fría como el acero.

Cristian sintió una punzada de dolor en el pecho.

—Me da miedo que te sientas incómoda, que te dé asco.

—Creo que el que tiene asco es el señor Vega.

Nerea soltaba golpes verbales uno tras otro. Cristian no hacía más que recibir. Fabián quiso intervenir, pero Liam lo detuvo.

—Arrastrado —murmuró Fabián.

—Para ser arrastrado, ella tendría que dejarme acercarme —dijo Liam con tristeza—. A mí ni siquiera me da la oportunidad de rogarle.

—¿Puedes tener un poco de dignidad? —le recriminó Fabián.

—Ve y dile a Cris que tenga dignidad. Y no opines de mis asuntos ni andes hablando de más con tus amiguitas. O no respondo.

***

Finalmente, Nerea compró el Grupo Vectorial, valuado en 50 mil millones, por el precio ridículo de 9 mil 900 millones.

En el momento de la firma, Nerea se mostró públicamente...

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