Entrar Via

Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 496

Las puertas del elevador, a punto de cerrarse, se abrieron de nuevo y apareció Nerea con una expresión helada.

Salió del elevador a zancadas.

Se escuchó una bofetada seca.

Nerea le había cruzado la cara a Isabel.

—Isabel, vuelve a tocar a mi hermano y te juro que te vas a arrepentir.

—¡Directora Galarza!

Nerea miró con frialdad a Pedro.

—¿El señor Escobar quiere defender a Isabel? Inténtelo.

Pedro se sintió intimidado por la mirada afilada de Nerea y al final no dijo nada.

Isabel se cubrió la mejilla, maldiciendo en su interior: «Inútil».

Justo cuando iba a levantar la mano para golpear a Nerea, Carina le atrapó la muñeca.

Al mismo tiempo, se escuchó otra bofetada. Nerea volvió a golpear a Isabel.

Ya estando en esto, más valía irse con todo.

Si ella quería guerra, guerra tendría.

***

Al llegar a casa, Nerea lo pensó un poco y decidió llamar a Leonardo.

Le contó brevemente el encuentro con Isabel.

—Perdón, Leo. Desaproveché tu advertencia.

—Hiciste lo correcto, no tienes por qué disculparte. Te dije que la evitaras, pero si se pone pesada, tampoco tienes por qué tenerle miedo. Te mandaré más guardaespaldas.

—Está bien —respondió Nerea. Al mismo tiempo, tomó una decisión y empezó a hablar sobre el reactivo.

Aunque este asunto involucraba al mercado negro de Valparaíso y, si salía a la luz, inevitablemente implicaría a los Zamora y a los magnates de la alta sociedad de allá, el reactivo era un asunto de gravedad nacional. Podría tratarse de un ataque biológico extranjero dirigido contra Latinoamérica.

Si el virus se propagaba, las consecuencias serían impensables.

Incluso si no se propagaba, debía informarse al estado para que las instituciones pertinentes estuvieran preparadas.

Después de mucho pensarlo, no podía seguir ocultándolo.

—... Ese reactivo es una droga de última investigación que entró desde el extranjero. Me interesó, así que la gané en la subasta y se la entregué al laboratorio para que la estudiaran, pero detectaron un virus zombi con capacidad de contagio. No sé si solo existe esta ampolleta que tengo yo o si hay más. Tampoco sé si ha llegado a los mercados negros de otras ciudades.

Si había más dosis, ¿ya se habrían distribuido? ¿Habría comenzado el contagio entre humanos?

Si el reactivo había entrado a otras ciudades, ¿a cuáles?

No podía retrasar más este asunto, tenía que decírselo a Leonardo.

Porque confiaba en él y porque Leonardo era militar.

—Perdón, Leo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio