Entrar Via

Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 681

Nerea y el equipo de vigilancia que estaba en el exterior intercambiaban información a través del pequeño mosquito robótico.

Sin embargo, desde que había llegado a ese lugar, la mayor parte del tiempo se la pasaba sedada o durmiendo.

Además, casi nunca salía de la habitación, así que la información que podía recopilar era escasa. Por lo tanto, la mayoría de las veces era ella quien preguntaba por la situación exterior.

«¿Ya encontraron a Leonardo? Se lo llevaron», preguntó Nerea en silencio. Al recordar que cuando se lo llevaron, Lucas le había disparado en la cabeza, era muy probable que hubiera corrido la misma suerte que Nicolás...

Sintió una punzada en el corazón, como si se lo estuvieran cortando con un cuchillo. Sus ojos se enrojecieron de inmediato y su respiración se volvió agitada y pesada.

El mosquito trazó unas letras en el aire: [Capitán Rojas, seguimos buscando].

«¿Y los cuerpos de Ender y los demás?», preguntó Nerea con desesperación, sin emitir sonido.

Una lágrima resbaló silenciosamente por su mejilla. El nudo en su garganta se apretó aún más.

El mosquito le respondió: [En cuanto recibimos la noticia, enviamos un equipo de inmediato, pero cuando llegaron...].

La selva virgen estaba repleta de bestias salvajes. Para cuando llegaron, solo encontraron huesos destrozados. Todos los soldados caídos habían sido devorados, no quedó casi nada de ellos.

Le siguió un largo y asfixiante silencio que oprimía los nervios.

Las lágrimas de Nerea brotaron con más fuerza, empapando sus mejillas y la almohada, como si nunca fueran a detenerse.

El mosquito revoloteó en el aire, intentando escribir alguna palabra de consuelo, pero no supo qué decir.

Poco después, Nerea sintió un flujo caliente entre sus piernas y un ligero olor a sangre impregnó el aire de la habitación.

Las fuertes alteraciones emocionales, el abuso de medicamentos y las descargas eléctricas habían provocado un desajuste hormonal severo. A Nerea le había bajado la regla.

Tratando de controlar sus emociones, gritó con todas sus fuerzas:

—¡Guardias!

Pronto apareció uno de los guardaespaldas fuertemente armados, deteniéndose con recelo en la puerta.

—¿Qué pasa? —preguntó.

—¿Dónde está Lucas? ¡Dile que venga a verme!

El guardaespaldas fue a la sala médica a avisarle a Lucas. Gracias a los medicamentos, la fiebre de Lucas había bajado. Al escuchar que Nerea lo buscaba, sintió curiosidad. Aunque ir corriendo cada vez que ella lo llamaba lo hacía quedar mal frente a sus hombres, su curiosidad era mucho mayor. Simplemente no podía resistirse.

—¿Me buscabas? —dijo Lucas al entrar a la habitación.

Al ver los ojos enrojecidos de Nerea y los restos de lágrimas en sus mejillas, sonrió con malicia.

—¿Estuviste llorando? A ver, cuéntame por qué, a ver si me alegras el día.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio