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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 70

—¡Mi mamá es un ángel! —Ulises se emocionó de nuevo—. Mamá, te extraño. ¿Puedes venir a estar conmigo? Papá no va a llegar a dormir hoy y estoy solito, me aburro mucho.

Así que se acordaba de ella solo porque su papá no estaba.

Nerea se alegró en secreto de no haberse hecho ilusiones.

—Laura puede jugar contigo.

—Pero quiero a mi mamá. Mamá, ven, por favor. Hace mucho que no vienes a casa, mamá.

Al final, el corazón de Nerea se ablandó y aceptó. Estaba realmente decepcionada, pero no podía desentenderse de Ulises por completo ni ser cruel con él.

Colgó el teléfono y miró la figura de Darth Maul que había pegado con pegamento en su escritorio. Sintió una punzada de amargura; esperaba no terminar como él esta vez.

Nerea se cambió de ropa, tomó sus cosas de aseo y volvió a la mansión Vega.

Aunque solo habían pasado unos meses, sentía que había transcurrido una vida entera.

Al escuchar el coche, Ulises salió corriendo feliz.

—¡Mamá!

Se lanzó a los brazos de Nerea y la abrazó con fuerza. Parecían muy unidos, como si él nunca hubiera dicho aquellas palabras hirientes.

Tal vez, para un niño, eso no hacía verdadera mella; quizá las olvidaba al instante. Pero en Nerea se habían quedado grabadas para siempre.

Cada vez que las recordaba, le dolía; era un dolor que solo una madre podía entender.

Nerea le acarició la cabeza suavemente.

—Te traje un Transformer, ¿quieres verlo?

—¡Sí! —Ulises abrazó el regalo y entró contento a la casa.

Laura miró a Nerea y titubeó:

—Señora, la recámara principal… sin permiso del señor no puedo entrar a limpiar. Le preparé una habitación de huéspedes, ya está limpia y con todo lo necesario.

Nerea sabía por qué Laura titubeaba; seguramente «alguien» se quedaba en la recámara principal.

Nerea sonrió.

—No hace falta, no me voy a quedar a dormir aquí. Empaca las cosas de Ulises, me lo llevo a casa de la abuela.

No quería quedarse en la mansión Vega, y tampoco quería llevar a Ulises a su departamento. Pensándolo bien, ir con Doña Ivana era lo mejor, y de paso visitaba a la abuela.

Mansión de la Abuela Vega.

Al saber que Nerea y Ulises venían, la anciana mandó preparar todo con antelación. En cuanto llegaron, sonrió tanto que se le marcaron todas las arrugas.

La empleada sirvió una crema caliente.

—Nere, come más, te veo muy flaca.

Capítulo 70 1

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