C122-MI QUERIDA AURORA
Al día siguiente, atormentada por la sensación de impotencia, Aurora finalmente tomó el sobre lacrado que Adelina le había dejado. Después de tanto tiempo evitándolo, por fin se sentía lista para enfrentar las últimas palabras de su abuela.
Quizás allí encontraría algo que pudiera ayudarlos en su lucha contra Logan. La abuela siempre había sido astuta, y Aurora no podía evitar pensar que tal vez, solo tal vez, Adelina tenía un as bajo la manga incluso después de muerta.
Con manos temblorosas, miró el sobre y tragó saliva.
Se dirigió al escritorio de caoba y se sentó en la silla de cuero. El corazón le latía con fuerza mientras deslizaba el dedo bajo el sello de cera, rompiéndolo con un suave crujido. Del interior extrajo varios documentos doblados cuidadosamente.
Entre ellos, una carta escrita a mano captó su atención inmediata.
La elegante caligrafía de Adelina hizo que Aurora sintiera una mezcla de melancolía y amor. Los trazos firmes pero delicados le recordaron a la mujer que la había criado: fuerte, pero amorosa a su manera.
«Mi querida Aurora», comenzaba la carta.
«Cuando leas esto, ya no estaré a tu lado. Hay tantas cosas que debí decirte en vida, tantos errores que cometí pensando que te protegía cuando, en realidad, me protegía a mí misma. Pero el más grande de todos fue haber tomado esa decisión aquella noche. Sé que te quité tu vida, el amor de tus padres…
Y no tengo palabras para expresar cuánto lamento el dolor que te he causado. Solo espero que algún día puedas perdonar a esta vieja terca que creyó hacer lo correcto para su conciencia y para ti.
Junto a esta carta encontrarás un certificado de acciones al portador de Russo Enterprises, que representa el 2 % de las acciones que tus padres te dejaron.
Esto siempre fue tuyo.
Era la herencia que tus padres te dejaron y que yo, por miedo y orgullo, retuve. Ahora te la devuelvo.
Te quiero más de lo que nunca pude expresar, mi niña.
Tu abuela,
Adelina.»
Aurora se quedó inmóvil, con la carta temblando entre sus dedos.
El shock inicial dio paso a una emoción abrumadora. Ese 2 % podría cambiarlo todo, porque le daría a Angelo una ventaja que antes no tenían contra Logan. Con el corazón acelerado, se levantó de un salto y salió corriendo del estudio.
—¡Angelo! ¡Angelo! ¡ANGELO! —gritó mientras corría por el pasillo.
Él apareció desde la cocina, con expresión preocupada.
—¿Qué pasa, mi amor? ¿Te sientes bien?
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