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Mi Marido Prestado romance Capítulo 544

Después de almorzar, Eleonor pensó que hacía tiempo que no visitaba a su profesor y a Natalia. Aprovechando que tenía tiempo libre, se llevó a Florencia con ella.

Susana, consciente de la gratitud que Eleonor sentía por Álvaro Osorio y su esposa, le pidió a Laura que llenara el maletero de su carro con regalos.

Eleonor no se hizo de rogar.

—Gracias, señora Castillo.

—¿Agradecer qué? —Susana le arregló el cuello de la ropa, mirándola como si fuera de su propia familia—. Todo es de Ike, y lo que es de Ike es tuyo.

Para su nieto, esa chica, Eleonor, era como una obsesión.

Si no hubiera sido por ese anhelo, en algunos momentos de vida o muerte, quizás no lo habría superado.

Ahora que su sueño podía hacerse realidad, Susana no podía estar más feliz.

Cuando Eleonor estaba de buen humor, era muy dulce.

—Es nuestro, suyo y mío. ¡De ahora en adelante gastaremos su dinero juntas!

En realidad, ella ganaba más que suficiente por sí misma.

Pero a la anciana le gustaba oír esas cosas, así que no le costaba nada decirlas.

Si su profesor y Natalia se enteraban de que iba, seguro que se pondrían a preparar sus platos favoritos, así que Eleonor no llamó con antelación.

Solo pensaba pasar a verlos y luego ir de compras con Florencia.

Pero, para su sorpresa, justo cuando ella y Florencia entraban en el patio cargadas con los regalos, se encontraron de frente con Fabián.

Quizás por lo inesperado del encuentro, Eleonor se quedó un poco paralizada. Además, después del numerito que había montado Renata Valdés hacía unos días, ahora ver a Fabián le resultaba algo incómodo.

—Ellie, señorita Herrera. —Fabián, en cambio, se mostró bastante sereno. Al ver que ella llevaba cosas en las manos, se acercó a grandes zancadas y se las quitó—. Te ayudo a llevarlas adentro.

Eleonor soltó las bolsas rápidamente.

—Gracias.

Ponerse a discutir solo habría creado una tensión innecesaria.

Fabián no esperó a que ellas caminaran a su ritmo; llevó las cosas adentro a toda prisa y, al volver a salir, las dos estaban a punto de entrar al recibidor.

Al ver la frialdad en el rostro de Eleonor, Fabián se detuvo un instante y dijo con voz suave:

—Ellie, ¿tienes un momento? Quería decirte un par de cosas.

—¿Estás diciendo que esa vieja bruja no solo maltrataba a Ellie, sino que antes también intentó matar a Iker?

—Eso parece.

Anoche, antes de dormir, Florencia y Eleonor estuvieron hablando de eso.

En aquel entonces, cuando Iker estuvo entre la vida y la muerte, se dijo que era por las luchas de poder en la familia Rodríguez. Pero en ese momento, Alma Rodríguez tenía todo el poder en sus manos. Si no hubiera sido por su instigación, o incluso por ser la autora intelectual, ¿quién se habría atrevido a atentar contra el nieto mayor de los Rodríguez?

Lo que pasaba es que antes, pensando que ni el tigre más feroz se come a sus crías, nunca se les había ocurrido pensar en esa posibilidad.

***

Afuera, en el recibidor, Fabián bajó la mirada hacia el vientre de Eleonor, que ya empezaba a notarse, y tardó un buen rato en hablar.

—Cuando se note más, ¿te sentirás muy incómoda? He leído en internet que a veces duele la espalda…

Eleonor se sintió un poco descolocada.

Porque Fabián parecía ser siempre así: amable, detallista, atento.

***

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