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Mi Marido Prestado romance Capítulo 732

El viento soplaba frío y cortante.

Owen, enfundado en un traje hecho a la medida, estaba de pie bajo la luz de una farola. Su sombra se alargaba sobre el pavimento, dándole un aire de desolación.

—¿Tú también estás aquí, Cris?

Le dirigió un saludo casi por inercia a su hermano y luego enfocó su vista en Simona, que estaba a un par de pasos. Su manzana de Adán se movió sutilmente.

—Simona, necesito hablar contigo.

Simona lo observó con el rostro imperturbable. Era evidente que ya esperaba su visita.

Apartó la mirada y se dirigió a Cristhian:

—Cris, deja que el chofer te lleve al hotel. Si necesitas algo, llámame a mí o a Beni.

Después de todo, las dinámicas cambiaban cuando se trataba de asuntos de matrimonio.

Para ciertas cosas, sería más práctico que acudiera a Benicio.

—De acuerdo. Y si tú necesitas algo... también puedes buscarme cuando quieras.

Cristhian asintió levemente, aceptando con un tono afable.

Luego, sus ojos se detuvieron por un segundo en el rostro de Owen. Era una mirada plana, desprovista de emociones, igual a la de siempre, pero por alguna razón hizo que Owen sintiera una presión asfixiante e invisible.

Poco después, Cristhian subió al auto y se marchó. El sonido del motor se fue perdiendo a lo lejos, dejando a Simona y a Owen solos frente a la casa.

—¿Y ahora por qué vienes a reclamarme?

Por fin un rastro de emoción se asomó en el rostro de Simona, aunque era puro sarcasmo.

Le habían avisado de inmediato que Hugo Fonseca había echado a Petra del hospital a la fuerza, pero ella no movió un dedo para impedirlo.

Por eso, no le sorprendería en lo absoluto si Owen empezaba a insultarla o incluso intentaba culparla de ese incidente.

—Simona, no vengo a reclamarte nada.

Owen entendió su indirecta. Dio dos pasos al frente, tratando de tomarle la mano, pero ella, como si lo hubiera adivinado, se apartó con agilidad.

Su mano quedó suspendida en el aire. Se recompuso y comenzó a explicarse con mucha seriedad:

—Sé que tú no tuviste nada que ver con lo del traslado de clínica.

—Ya averigüé a grandes rasgos qué fue lo que pasó con el aborto de Petra. Yo me adelanté a juzgar y creí que... que tú habías perdido los estribos por un momento.

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