Entrar Via

Mi Marido Prestado romance Capítulo 710

Sus palabras estaban cargadas de cortesía.

Pero Eleonor captó de inmediato el filo letal oculto detrás de ellas.

Iker no le creyó ni una sola palabra.

Y para ser honesta, ella tampoco.

Era demasiada casualidad.

La familia Estrada apenas había resuelto el misterio de la noche a la mañana, y a primera hora de la mañana siguiente, Oliver la llamó para retractarse de algo que el día anterior juraba que era verdad.

Sin embargo...

Ni Simona ni Benicio delegarían un asunto tan delicado a personas externas, como máximo utilizarían a sus hombres de mayor confianza.

Oliver no tenía forma de haberse enterado de sus interacciones con los Estrada la noche anterior.

Su mirada llena de duda se clavó en él, observando cómo se apoyaba en su bastón para incorporarse un poco, mostrando un rostro de aflicción.

—Señor Rodríguez, doctora Muñoz, sobre esto...

—De verdad lo siento. Tal vez mi amigo simplemente se equivocó. Lo conozco desde hace años y no me gustaría causarle problemas.

Sus movimientos y su tono de voz eran de una naturalidad abrumadora.

Eleonor intentó buscar alguna grieta en su actuación, pero no encontró ninguna.

Iker, por su parte, soltó una ligera carcajada. Sin presionar más, miró a la joven.

—Se hace tarde, será mejor que comiences con el tratamiento.

—De acuerdo.

Dado su estado actual, Eleonor no podía usar el remedio del día anterior.

Tras una breve sesión de acupuntura para estabilizar los síntomas más urgentes, le escribió una nueva receta.

Al entregársela al mayordomo, Eleonor se dirigió a Oliver.

—A partir de ahora, no tendré tiempo de venir hasta aquí a revisarlo. Póngase en contacto con Nil Jiménez, él le reservará un turno a la semana en la clínica.

Su voz fue suave, pero no dejaba margen a discusión.

Acto seguido, se dio la vuelta y se marchó acompañada de Iker.

El mayordomo hizo ademán de acompañarlos, pero Eleonor lo detuvo.

—No es necesario. Ayude a Don Oliver a levantarse para caminar un poco y asegúrese de que tome un caldo suave.

Una vez que el imponente Bentley negro cruzó las puertas de la propiedad, el mayordomo ayudó a Oliver a incorporarse.

—Señor, ¿cree que le creyeron?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Marido Prestado