El corazón de Nanette dio un vuelco. Iba a decir algo, pero Noel se le adelantó:
—Pero Virgilio se lleva muy bien con Quintín. Déjame marcarle a Quintín ahorita mismo para que le eche un telefonazo y nos haga el favor de contactarlo.
Nanette estaba tan emocionada que casi lo abraza.
Noel sacó su celular y marcó ahí mismo.
La llamada duró menos de un minuto.
Nanette no hallaba qué hacer con las manos de puro nervio.
—¿Qué te dijo?
—Que ya lo está checando. Solo hay que esperar a que nos avise.
Nanette se sintió apenada.
—Qué pena molestar a Quintín a estas horas.
—No te apures, de por sí ya me había regañado por otra cosa, así que estamos a mano.
Eso solo la hizo sentir peor.
—De verdad, no sé cómo pagarte todo esto.
—Tómalo como una inversión a futuro —respondió él.
Nanette al fin sonrió un poco.
—Ojalá tu inversión no resulte en pérdida.
—Ya me dio ganancias —dijo Noel.
Nanette no entendió a qué se refería, pero tampoco quiso preguntar.
Sus pensamientos volvieron a enfocarse en el papá de su bebé.
Noel estaba siendo tan bueno con ella, y ella le estaba ocultando la verdad sobre su hijo.
¿Estaba haciendo bien o mal?
Noel notó que ella se sobaba el vientre constantemente y pensó que seguía angustiada por su embarazo.
—¿Todavía te sientes mal?
Nanette, perdida en sus pensamientos, no le contestó.
Noel insistió:
—El doctor ya dijo que todo está perfecto, así que no te estreses de más.
—Noel...
Nanette lo miró fijamente de pronto.
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó