—¿Ah, sí? A ver, cuéntame —dijo Anatolia.
—Si dejamos que Galileo salga a aclarar las cosas solo, no va a funcionar —explicó Nanette—. La única forma de que sea convincente es que yo, como su esposa, dé la cara por él y por Yolanda.
Anatolia no nació ayer: entendió de inmediato la jugada.
Nada en esta vida es gratis.
Si mencionaba el departamento y se ofrecía a ayudar, era obvio que quería algo a cambio.
Aunque a Anatolia le cayó pésimo la jugada, sabía perfectamente que el plan de Nanette era la única salida.
Anatolia se aclaró la garganta.
—¡Galileo!
Galileo soltó un gruñido de desgano.
—Si ya habías quedado en darle ese departamento a Nanette, ¿por qué te echas para atrás? Ni que a la familia Godoy le faltara dinero. Si le quieres dar un regalo al niño por su nacimiento, pues cómprale otro. Eres un hombre hecho y derecho, tienes que cumplir tu palabra.
—Nanette —dijo Anatolia, asumiendo el papel de abuela comprensiva y generosa—. Yo me encargo de esto. En cuanto termine la rueda de prensa, haré que Galileo vaya contigo a firmar los papeles.
—Ay, abuela, mejor no —fingió dudar Nanette—. Siento que me estoy aprovechando de la situación.
—¡Qué tonterías dices! Es algo que Galileo ya te había prometido. Se acabó la discusión.
—Está bien. No te preocupes, abuela, mañana acompañaré a Galileo a la rueda de prensa. Vas a ver que este escándalo se apaga rapidísimo.
Anatolia asintió, satisfecha.
Ivón la ayudó a levantarse.
—Qué barbaridad, tanto alboroto desde tempranito ya me dejó agotada. Me voy a recostar un rato más.
Una vez en su cuarto, cerró la puerta.
Ivón no podía tragarse el coraje.
—¡Mamá! Ese departamento no será enorme, pero está en una zona exclusivísima. ¿Se lo vamos a regalar a esa mujer así nomás?
La expresión amable de Anatolia desapareció por completo, y su tono se volvió glacial.
—¿Tú crees que yo quiero? ¡Si no lo hacemos, no va a acompañar a Galileo a la rueda de prensa!
—Sacó el tema del departamento a propósito, nomás estaba esperando que yo interviniera.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó