Pero lo que él le preguntó fue si quería casarse con él.
La sonrisa de Nanette se llenó de amargura.
—¿Tú te casarías conmigo?
La respuesta de él fue firme e inmediata.
—Si aceptas, nos casamos.
—¿Y qué pasará con tus responsabilidades y tus promesas?
—Yo me encargaré de solucionarlo, no te preocupes por eso. Lo único que tienes que hacer es quedarte a mi lado.
—¿Y qué hay de la Srta. Zamora?
El hombre se quedó callado un par de segundos.
—Hablaré con ella.
Nanette pasó los brazos por debajo de los de él y lo abrazó por la espalda.
Sus respuestas le habían parecido perfectas.
Eran más que suficientes.
Pero ella sabía perfectamente que, si Noel realmente intentaba solucionar todo eso, se enfrentaría a un proceso increíblemente doloroso y difícil.
Noel se mantuvo con la espalda recta, reprimiendo desesperadamente las ganas de abrazarla.
—Entonces, ¿cuál es tu respuesta?
—No acepto.
La respuesta no podría haber sido más clara, pero aun así, Noel insistió con desesperación.
Esperaba que ella cambiara de opinión.
—No quiero casarme contigo. Ya dicen por ahí que entrar a una de esas familias poderosas es como arrojarse al mar. Casarse con alguien de una familia así es demasiado agotador. Ya pasé por eso una vez y no quiero repetirlo.
Noel cerró los ojos y sus manos se apretaron lentamente hasta formar puños.
—Entonces, ¿por qué hiciste esto?
Nanette respondió con un tono indiferente.
—Ya te lo dije, simplemente me dieron ganas de hacerlo de repente.
Una furia ardiente comenzó a crecer en el pecho de Noel, y su expresión se ensombreció de inmediato.
Se levantó de golpe, se giró hacia ella y su voz sonó grave.
—¿Acaso no sabías que yo iba a tomarlo en serio?
Aun estando enfurecido, fue incapaz de gritarle de verdad.
Nanette no lograba entender por qué estaba tan molesto.
—¿No es mejor que no tengas que hacerte responsable? Tú sigues siendo tú, haces lo que tienes que hacer y cumples con tus deberes. ¿No es lo mejor para todos?
El hombre frunció el ceño profundamente; sus largas pestañas temblaban levemente debido al enorme esfuerzo que hacía por contenerse.
Después de un largo rato, sus labios se abrieron para soltar un rechazo contundente y gélido.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó