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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 609

Silvio se apresuró a informar:

—Según el reporte del personal, la señora Yolanda Camoso estuvo llamándolo insistentemente. Como usted no respondió, perdió el control por completo. Destrozó varios objetos de la habitación y se negó a prestarle la más mínima atención al joven amo Mateo.

El personal doméstico anterior había sido despedido al poco tiempo de ingresar a la familia Godoy. Galileo les había pagado tres meses de indemnización, por lo que nadie se atrevió a quejarse al salir.

El empleado que estaba ahora había sido seleccionado personalmente por Galileo; era alguien de su entera confianza que le reportaba cada mínimo detalle de lo que ocurría en la casa.

En cuanto a Ivón, Galileo le había pagado un viaje de turismo por el extranjero. Ahora mismo estaba disfrutando de lujos, completamente desentendida de los problemas familiares.

Así que, en esa gigantesca mansión, solo quedaban Yolanda, el pequeño Mateo y los empleados.

—Como el pequeño no ha podido ser amamantado, ha tenido que alimentarse exclusivamente con fórmula estos dos días. Es el personal quien lo está cuidando.

«El joven amo Mateo...», pensó Galileo con una frialdad escalofriante.

—Presidente Godoy, sobre el asunto que me encomendó, ya está solucionado. Thiago Tenorio, el heredero de la familia Tenorio, fue trasladado de urgencia al hospital anoche. Nuestros informantes médicos confirmaron que, aunque logren estabilizarlo para llevar una vida normal, jamás podrá volver a estar con una mujer.

La expresión de Galileo permaneció impasible, como si estuvieran discutiendo el clima y no la mutilación de un hombre.

—¿Acaso no ordené que se lo cortaran y se lo dieran a los perros?

Silvio tragó saliva, manteniendo la formalidad.

—Los perros se negaron a comerlo.

Una sonrisa retorcida asomó en los labios de Galileo.

—¿Fue un trabajo limpio?

—Totalmente limpio, no dejamos ningún cabo suelto. Además, ese infeliz se la pasaba jugando con mujeres y coleccionando enemigos. Jamás sospecharán que fuimos nosotros.

—Excelente trabajo.

La mirada del hombre era gélida, despiadada, pero a diferencia del pasado, había aprendido a ocultar sus demonios bajo una máscara de control.

***

Para celebrar la victoria, Noel decidió darles a todos el resto del día libre, asegurando que todos los gastos corrían por cuenta de la empresa.

Al escuchar la palabra «gratis», el equipo se dispersó a la velocidad de la luz.

Solo Iris e Isaac se quedaron de pie, sin moverse.

Gael los miró de reojo.

—¿Están de guardia o qué?

Isaac se dirigió a Noel:

—Jefe, ¿hacia dónde va?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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