El rostro de Nanette se encendió y, por debajo de la mesa, le dio una pequeña patada a Noel.
Pero en su apresuramiento, su pie terminó golpeando a Iris.
Iris casi hunde la cabeza dentro del plato de comida.
—Vicepresidenta Larco, a veces me falla el oído, así que no escuché absolutamente nada de lo que acaban de decir.
Nanette no pudo evitar soltar una carcajada.
Esta chica resultaba bastante divertida.
Noel acercó el plato de sopa que ya se había enfriado lo suficiente.
—Ya no está caliente, come un poco.
Sus atenciones rozaban lo impecable.
Isaac, que observaba todo, suspiraba en su interior.
Ni siquiera él imaginaba que su propio joven amo pudiera llegar a ser un hombre tan considerado y lleno de dulzura.
Al terminar el desayuno, todos regresaron a sus habitaciones para recoger el equipaje y partir de regreso a San Lirio.
En medio de todo, Noel recibió una llamada.
Isaac aprovechó que su jefe estaba distraído para acercarse a Nanette.
—Diosa, muchas gracias.
Nanette lo miró confundida.
—¿Por qué me das las gracias?
Una nota de melancolía apareció en la voz de Isaac.
—Antes, el Joven Amo siempre era frío y distante. Mantenía su corazón cerrado a piedra y lodo, no le gustaba relacionarse con nadie y prefería quedarse solo. Incluso cuando llegaba a sonreír, se notaba que era algo forzado. Nunca en todos estos años lo había visto reír con tanta genuinidad.
»Por eso te lo agradezco. Gracias por hacer tan feliz a mi Joven Amo.
La mirada de Isaac se volvió sumamente seria.
—Señorita Larco, pase lo que pase, yo siempre apoyaré incondicionalmente al Joven Amo. Sin importar la decisión que tome, estaré a su lado.
Nanette se mantuvo en silencio, asimilando sus palabras.
Noel terminó su llamada y se acercó.
—Era Xavi. Llamó para felicitarnos por el campeonato y... también dijo que quiere el robot del concurso.
Nanette sonrió.
—Pero Venancio también lo quería, ¿qué vamos a hacer?
Noel pareció meditarlo un instante.
—Se lo daremos a Xavi. Es la primera vez que me pide algo, no puedo decirle que no. Con Venancio es mucho más fácil arreglarlo.
—Me parece justo.
Tras recoger sus pertenencias del hotel, emprendieron el viaje de regreso.
Isaac iba al volante, con Iris en el asiento del copiloto, mientras que Noel y Nanette viajaban en la parte trasera.
De pronto, Iris se bajó del vehículo.

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