Por esa razón, cada vez que podía evitar a Adrián Silva, lo hacía.
No podía negar que él era muy importante para ella, pero... solo lo veía como familia.
Había ciertos límites que ni estaba dispuesta a cruzar ni quería intentarlo.
Estaba convencida de que Adrián, siendo tan perceptivo, se había dado cuenta de su postura.
Hablar de Adrián inevitablemente llevó la conversación hacia German Zamora, y de ahí terminaron hablando del padre de Julia.
Diana ya tenía planeado visitar el cementerio para ver al padre de Julia, así que, aprovechando el tema, compraron unas flores y fueron juntas.
Mientras subían por el sendero, Julia le contó a Diana muchas anécdotas de cuando su padre estuvo en el hospital.
A diferencia de sus visitas anteriores, su dolor ya se había atenuado bastante.
Tal vez era el tiempo, o tal vez el hecho de que Aura Sempiterna seguía en pie; de alguna manera, en su subconsciente sentía que su padre seguía allí con ella.
Poder continuar con el sueño que su padre no pudo terminar le daba a su vida un nuevo propósito y esperanza.
Frente a la lápida, había un ramo de flores frescas y una botella de licor.
Diana notó las ofrendas y lo limpia que estaba la tumba, así que preguntó:
—¿Viniste a ver a tu padre hace un par de días?
Julia también se sorprendió. Con todo lo del concurso, llevaba casi un mes sin poder ir, y Adrián llevaba más de una semana de viaje, así que él tampoco pudo haber sido.
Se quedó pensativa.

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