—Esa lógica no tiene ninguna falla. No actuaste de mala fe; cualquiera con sentido común priorizaría al paciente más grave.
—¿Y cuál fue el resultado?
Santiago se inclinó, mirándolo fijamente.
—El resultado fue que, contra todo pronóstico, el papá de Julia entró en crisis. Y tú, estando a miles de kilómetros de distancia, ni siquiera te dignaste a contestarle el teléfono. Dime, ¿qué demonios pasaba por tu cabeza?
German bajó la mirada y apoyó la barbilla en su puño antes de explicarse.
—Los proyectos en el extranjero estaban en crisis. Sofía me llamaba llorando todos los días. Así que, cuando Julia empezó a llamar, di por hecho que solo estaba haciendo un berrinche sin sentido.
—¿O sea que estabas bajo mucho estrés, absorbiste demasiada negatividad, te hartaste de la insistencia de Julia y decidiste aplicarle la ley del hielo?
German lo meditó un segundo y asintió.
Eso fue exactamente lo que pasó.
Santiago cruzó la pierna y se frotó la barbilla.
Aunque sentía que el caso de su amigo estaba más allá de la salvación, su cerebro trabajaba a toda máquina buscando una salida.
—¿No crees que hay algo raro en todo esto?
Al ver que German no despegaba la vista del suelo, continuó:
—¿Cómo es que alguien que estaba estable de pronto entra en crisis y se muere?
—¿No será que alguien metió mano? ¿O que el papá de Julia siempre estuvo mal y alguien del hospital te mintió?
German levantó la cabeza. Sus ojos se oscurecieron. Recordó lo que Julia le gritó aquel día.
«¡Mi padre también estaba grave!»
Eso significaba que la situación de su suegro no era la que le habían hecho creer.
Al ver la expresión sombría de German, Santiago supo que había dado en el clavo.
—Y si es así, ¿cuál era la verdadera intención? Porque más que querer matar al señor, lo que parece es que buscaban separarlos a ustedes.
—Alguien quiere que se divorcien. Así que piensa: ¿quién sería la persona más beneficiada con esto?
Aunque parecía una pregunta abierta, todas las pistas apuntaban como flechas hacia un solo objetivo.
German giró el anillo de bodas en su dedo anular, guardando silencio.
—Lo primero que tienes que hacer es investigar a fondo para descubrir la verdad. Luego, asegúrate de que Julia lo sepa para limpiar ese malentendido.

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