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No Tan Bruja romance Capítulo 1069

Levantó la vista apresuradamente y vio a un hombre joven, de una belleza extrema, mirándolo desde arriba con desprecio.

—Desaparece de Puerto Neón en veinticuatro horas y este dinero es tuyo.

—Si mañana a esta hora sigues aquí, te regalaré un ataúd... o mejor, una urna para tus cenizas.

Al pronunciar esas palabras, los ojos del hombre brillaron con emoción, como si esperara que Gonzalo eligiera la segunda opción para poder despacharlo al otro mundo con justificación.

Gonzalo tembló ante la presencia del hombre, pero aun así preguntó con falsa valentía:

—Tú... ¿tú quién eres?

Ese joven de traje de alta costura no parecía tener más de veinte años, pero su aura era aterradora. Andrés miraba a Gonzalo como si fuera una hormiga. Si no fuera porque su esposa le había prohibido matar a nadie, Gonzalo habría dejado este mundo hace más de una década.

—Dos millones. ¿Te largas o no?

Para el antiguo Gonzalo, dos millones eran calderilla. Pero tras la quiebra y los embargos, y con el poco efectivo que le quedaba casi agotado, esa suma significaba mucho. Podría vivir bien por un tiempo en una ciudad pequeña y barata. Sin embargo, pensó que si Nina no era su hija, podría exigirle legalmente que le devolviera la casa y el dinero que le había quitado. Comparado con doscientos millones, dos millones no eran nada. Tenía que luchar por el premio mayor.

Gonzalo miró al hombre a los ojos, desafiante.

—Me iré inmediatamente, pero primero aclárame una cosa.

Al ver que Andrés esperaba, Gonzalo preguntó con impaciencia:

—¿Tengo o no tengo parentesco biológico con Nina?

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