Entrar Via

No Tan Bruja romance Capítulo 349

El grito de Catalina asustó a Doris, que servía el té, y casi tira la bandeja.

Lucifer, que dormía plácidamente en el brazo de su dueño, también se asustó con los gritos de loca de Catalina.

Levantó la cabeza y le sacó la lengua bífida a Catalina con ferocidad para expresar su descontento.

¿De dónde salió esa mujer escandalosa que no lo dejaba dormir?

Máximo se llevó la mano a la frente, sintiendo cada vez más repulsión por Catalina.

Explicó con paciencia:

—Lucifer es una serpiente mascota, no hace daño.

Catalina volvió a su modo de sermón.

—Señor Corbalán, ¿acaso no le importa la vida de los demás?

—Aunque sea una mascota, no debería dejarla suelta por ahí.

—¿No sabe que las serpientes son animales de sangre fría?

—Por muy bien que la trate un humano, ella no devolverá el afecto.

—Hay muchos empleados en la villa, si lastima a alguien por accidente, ¿de quién será la culpa?

Catalina nunca olvidaba su papel de «mosquita muerta» santurrona.

No temía al poder, luchaba contra el mal.

Gritaba a su empleador en nombre de la supuesta justicia para llamar su atención.

Cuando Nina bajó las escaleras en bata de seda, vio a Catalina tratando de llamar la atención de Máximo con su «sentido de justicia».

Al ver a Nina vestida así, la cara de Catalina cambió ligeramente.

—Tú... ¿qué haces aquí? ¿Acaso viven juntos?

Nina pensó que Catalina hacía una pregunta muy estúpida.

—Que vivamos juntos o no, ¿afecta tu tratamiento para las piernas de la señora Corbalán?

Catalina se quedó muda.

Cuando Victoria arregló que viviera en Bahía Azul, no le dijo que Nina también vivía allí.

—Es mi bebé; llamarlo animal de sangre fría es innecesario.

—Además, no ha lastimado a nadie. Tener tanta hostilidad apenas al verlo demuestra muy poca clase.

Nina extendió el brazo y le silbó a Lucifer.

Lucifer movió su cuerpo sinuoso, trepó por el brazo de Nina y se acomodó en su pecho.

La obediencia fue tan fluida que hasta Máximo, su dueño original, se admiró en secreto.

No era la primera vez que escuchaba a Nina decir que Lucifer era su hijo.

Siempre pensó que era una broma.

Pero al decirlo frente a Catalina, sintió una calidez en el corazón.

Él era el papá de Lucifer, y Nina la mamá.

¿No era eso decirle indirectamente a los extraños que eran un matrimonio legítimo?

Catalina quería seguir opinando, pero Ramiro llegó empujando una silla de ruedas.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: No Tan Bruja