Poco después, se casó con bombo y platillo con Santino, el presidente del Grupo Benítez. Pero el matrimonio apenas duró unos meses antes de que se separaran por «diferencias irreconciliables».
La gente no había terminado de digerir el chisme de su divorcio exprés cuando ya se anunciaba su boda con Enzo, del Grupo Salgado.
No por nada fue alguna vez la famosa «Diosa de Puerto Neón»; definitivamente tenía capital para traer a tanto hombre comiendo de su mano.
Mientras los Villalobos y los Salgado cacareaban su boda, Máximo enfrentaba problemas.
Los nuevos productos que Nina preparaba para lanzar al mercado fueron bloqueados por las autoridades. La razón oficial: dudas sobre la eficacia del producto, lo que requería enviarlo a instituciones pertinentes para un control de calidad. Una vez aprobado el control, volvería a la oficina para su aprobación administrativa. Y si fallaba la aprobación, vuelta al control de calidad.
Con todo ese ir y venir burocrático, el lanzamiento se retrasaría y la reputación de la marca sufriría. Nina le había delegado todo esto a Máximo. Como futura madre de gemelos, su única misión ahora era descansar y llevar el embarazo a término.
Máximo, preocupado de que estas nimiedades afectaran el estado de ánimo de su esposa, asumió toda la carga. Tras varias trabas consecutivas, se dio cuenta de que alguien estaba moviendo los hilos detrás del telón y puso a Ramón Ríos a investigar.
—No hace falta investigar mucho, son los Carrillo —informó Ramón—, específicamente Borja Carrillo, el sobrino de Andrea. Es la joya de la familia.
» Hace unos años lo mandaron a provincia para que hiciera méritos. Consiguió un proyecto de infraestructura importante allá, algo que benefició mucho a la comunidad y le dio buena fama. El mes pasado lo transfieron de vuelta a Puerto Neón con un ascenso. Ahora tiene mucho poder. Que Borja haya llegado a donde está tiene mucho que ver con el dinero que Andrea invirtió en su momento para comprar conexiones. Tía y sobrino son muy unidos. Que lo hayan traído de vuelta con tanta prisa... bueno, no necesito explicarte para qué.
Máximo siempre pensó que, con la familia Arévalo presionando, los Carrillo no volverían a levantar cabeza. Parecía que había subestimado la situación.
Ramón le dio una palmada en el hombro.
—Ahora que Borja regresó con la espada desenvainada, ten cuidado. Ese tipo tiene mucho más cerebro que Andrea.

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