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No Tan Bruja romance Capítulo 1182

Marisa: —Es increíble cómo cambia la suerte de una persona a otra. Ambas son de familias ricas, pero a la joven señora Corbalán su marido la trata como a un tesoro, mientras que a nuestra señorita de los Villalobos ni sus propios padres la pelan.

Teresa: —La señora se pasa el día en la empresa tratando de mantener el control, y en cuanto al señor... quién sabe en qué andará metido, no se le ve ni el polvo. El ambiente en la casa está muy raro, siento que algo malo va a pasar.

Marisa: —Y todo esto es culpa de la señorita. Teniendo una vida de reina, prefirió buscar problemas. ¡Ay!

Marisa soltó un largo suspiro.

Teresa preguntó:

—¿La señora Corbalán ya ingresó a maternidad?

Marisa: —Hace tres días. Su fecha de parto es en cualquier momento, y dicen que está en este mismo piso.

Teresa: —Escuché que espera mellizos, niño y niña. La familia Corbalán sí que tiene suerte.

Al escuchar el incesante cuchicheo, Nancy, harta, gritó con impaciencia:

—¡Cállense la boca!

Teresa y Marisa dieron un respingo del susto y guardaron silencio de inmediato, sin atreverse a decir una palabra más.

La habitación volvió a quedar en calma.

Entre la bruma del sueño, Nancy tuvo una visión.

Le pareció estar en otro mundo. En ese lugar, su nombre era Eunomia y era la hija mayor legítima de un General.

Desde que tuvo uso de razón, su padre le dijo que su destino era convertirse en la reina de esa dinastía.

Y su futuro esposo, el Rey Ares, era el monarca del Reino del Presagio; un hombre talentoso tanto en las letras como en las armas, una figura excepcional.

En un banquete real, Eunomia quedó prendada de Ares en cuanto lo vio.

Era un joven apuesto, de porte noble y aura extraordinaria, como si fuera el favorito de los dioses.

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