Rápidamente, un médico se acercó para darle primeros auxilios, y la cámara se sacudió.
Después de un buen rato, el rostro de Ángel reapareció en la pantalla.
—Lo siento, hubo un pequeño incidente. Pensé que moriría, pero parece que logré escapar de la muerte una vez más.
Su rostro pálido, su apariencia demacrada y esa mirada algo triste lograron despertar la simpatía del público.
Independientemente de lo mala persona que fuera Ángel, su apariencia física seguía siendo muy atractiva para la gente.
Internet era el reino de lo visual, y los comentarios se llenaron de frases como «qué guapo».
La voz de Ángel continuó:
—Leí las acusaciones de Sofía. Aunque la señorita Valenzuela se ha esforzado en señalarme como el agresor, debo decir que simpatizo profundamente con el daño que ha sufrido. Hasta el día de hoy, los médicos me han desahuciado dieciséis veces. Siendo un paciente grave que necesita ayuda hasta para ir al baño, pregunto a los usuarios: ¿qué capacidad tengo yo para atacar físicamente a la señorita Valenzuela?
Ángel esbozó una sonrisa amarga.
—Nunca imaginé que las cosas llegarían a este punto. Cuando el médico dictó mi sentencia, pensé que mi vida había terminado. Papá y mamá me pidieron que fuera fuerte; me dijeron que mi media hermana podía darme una esperanza de vida. Para que mi hermana me salvara, papá se desprendió de cientos de millones y estuvo dispuesto a compensarla emocionalmente. Jamás soñé que mi hermana tomaría el regalo de mi padre y luego me daría la espalda, dejándome morir en el hospital.
Ángel comenzó a sollozar, lo que resaltaba aún más su imagen lamentable.
Los espectadores, que no conocían la verdad, comenzaron a comentar:
«Guapo, no llores, tus lágrimas me rompen el corazón».
«Es tan guapo y gentil, ¿por qué Dios le mandó una enfermedad tan grave?».


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