Carmen, quien ya había manipulado la opinión antes, publicó su punto de vista en los comentarios:
[Carmen: Decir esas cosas frente a la muerte me hace dudar de tu calidad humana].
Los usuarios estallaron al instante.
@Mujerfeliz: Carmen, soy tu fan número uno.
@elianarobledo: ¡Yo también!
@odiotrabajar: Y yo, y yo.
Carmen era una celebridad de internet; todos los días compartía momentos de su vida optimista y alegre en su cuenta personal.
Manejando hacia el campo con su perro para recoger frutas silvestres.
Sentada junto a un arroyo con su caballete, pintando el cielo azul y las nubes blancas.
En las fotos, Carmen se veía gentil, elegante y hermosa; era la diosa de los sueños de muchos hombres.
Si hasta la dulce y virtuosa Carmen criticaba a Nina, entonces la moral de Nina debía ser realmente mala.
Nina vio el comentario de Carmen y le preguntó a la cámara:
—A ver, cuéntame, ¿en qué falla mi calidad humana?
[Carmen: Primero, dudo de tu capacidad para haber entrado a la Academia Omega].
[Una estudiante de excelencia jamás diría que donar un riñón equivale a perder la vida, mucho menos si estudias Biociencias].
[Cualquiera con sentido común sabe que donar un riñón no te mata; con los cuidados adecuados, eres básicamente igual a una persona normal].
La acusación de Carmen pronto atrajo a un montón de seguidores en los comentarios.
Nina le respondió con una sonrisa:
—¿Estás segura de que conoces todas las secuelas de donar un riñón?
—Según las estadísticas médicas actuales, la mayoría de los donantes presentan síntomas que incluyen, pero no se limitan a, fluctuaciones graves en los niveles de creatinina.
—Son propensos a resfriados, diarreas frecuentes, deben ir al hospital a revisión cada mes y hacerse un chequeo general cada fin de año.
—Después de los cuarenta, el riñón restante sufre un deterioro fisiológico.
Era una cara bellísima y unos dedos largos y finos.
El bolígrafo, hecho de palo santo, parecía cobrar vida en sus dedos, girando con agilidad y gracia.
Los usuarios detrás de las pantallas empezaron a sentirse atraídos por el temperamento, la belleza y la elegancia de Nina.
Especialmente por los trucos que hacía con el bolígrafo; era algo hipnotizante y genial.
Cualquiera con ojos podía ver si Nina estaba haciendo un berrinche o no.
Al contrario, la que parecía estar haciendo corajes por impotencia al atacar a Nina era Carmen.
[Juan Carlos, Jefe de Nefrología del Hospital San Miguel: Desde el punto de vista médico, lo que dice la señorita Villagrán es totalmente cierto].
Acto seguido, un grupo de expertos del campo médico apareció para desmentir y educar sobre la afirmación de Carmen de que donar no afectaba al cuerpo.
¿Cuándo había sufrido Carmen tal humillación?
Especialmente cuando Nina le preguntó sonriendo «¿Ah, sí?», sintió la vergüenza y la indignación de ver su dignidad pisoteada.

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