Joseph preguntó: —Escuché que para esas cosas se necesita el consentimiento del donante.
Ángel soltó una risa fría: —¿Una ranchera que bajó del cerro? Si quiero su riñón, ¿crees que necesito su permiso? Debería mirarse en un espejo.
—Hay gente que nace para no valer madre. No solo quiero su riñón; si quisiera su vida, tendría que darmela obedientemente.
Muchos internautas sintieron una incomodidad visceral al escuchar esto. ¿El Ángel de la pantalla y el Ángel que se hacía la víctima eran realmente la misma persona?
En ese momento, Ángel abrió el cigarrillo; lo que había adentro no era tabaco.
El chat explotó.
@guapairis: [No puede ser, ¿eso es droga?]
@novatalita: [¿La policía ya va en camino para arrestarlo?]
@nicole: [No manches, ¿se está drogando?]
En el video, Ángel, Joseph y los demás disfrutaban plenamente de los «estupefacientes».
Entonces, la puerta se abrió y una joven enfermera entró empujando un carrito médico. Pronto reconocieron a la enfermera: era Sofía.
Sofía no era una belleza despampanante, pero tenía una figura esbelta y un porte elegante.
Ángel, que acababa de disfrutar de su vicio, se sintió atraído de inmediato.
Con los ojos brumosos por la intoxicación, dijo: —Enfermera, qué buen trasero tienes.
Sofía se asustó y dijo nerviosa: —Es hora de su medicina.
Ángel empujó a Sofía sobre la cama y le rasgó la ropa con brutalidad. Luego, frente a sus amigos, comenzó a abusar de ella.


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