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No Tan Bruja romance Capítulo 336

—Y otra cosa, Iván, te advierto: no vuelvas a usar la palabra «ropa» para describir a una mujer. Esa falta de respeto la vida te lo va a cobrar caro.

Máximo asintió hacia los invitados en el reservado con una cortesía fría y distante.

—Continúen ustedes, yo me retiro.

Dicho esto, salió del Palacio de Cristal con Ramiro y sus guardaespaldas sin mirar atrás.

El enorme reservado quedó en un silencio sepulcral. Todos estaban intimidados por la actitud de Máximo, incluido Iván, quien se sentía bastante avergonzado. Había creído que, valiéndose de su relación con el difunto Samuel, podría manipular a Máximo. Los hechos demostraban que se había sobreestimado. Una vez que Máximo lo pusiera en su lista negra, el futuro probablemente le depararía golpes devastadores.

Dylan se reclinó perezosamente en su silla de cuero. Viendo a Máximo salir como un vendaval, la sonrisa en sus labios se ensanchó. Parecía que desde su regreso del extranjero, los desafíos eran cada vez más interesantes.

«Máximo, yo también quiero ver si tu noble teoría del amor se convierte en un chiste frente a la realidad».

Al mismo tiempo, en Villa Arcadia, Nina contenía la respiración observando los cambios numéricos en la pantalla de la computadora. Cuando aparecieron las letras «OK», no pudo ocultar su alegría.

—¡SÍ, funcionó!

Tecleó a toda velocidad y envió los datos experimentales recién obtenidos al correo designado.

Como hombre de acción, Yeray no entendía en absoluto el propósito de los experimentos de la señorita Villagrán. A través del cristal transparente, veía la figura de Nina yendo y viniendo ocupada en el laboratorio. Quizás los resultados fueron satisfactorios, porque en su rostro apareció una sonrisa que hacía tiempo no veía.

El teléfono emitió un aviso; era un mensaje del señor Máximo preguntando cómo iba todo con Nina.

Yeray respondió de inmediato: [La señorita Villagrán sigue en el laboratorio, no sé cuándo terminará].

Máximo: [Todavía tengo un compromiso, no tardaré más de una hora. Si ves señales de que Nina termina, avísame de inmediato].

A Nina se le cerraban los ojos del sueño.

—Que él se ocupe de lo suyo, nosotros regresemos primero.

Yeray envió rápidamente un mensaje a Máximo informándole que él y la señorita Villagrán se disponían a volver a Bahía Azul.

Al venir, Yeray había conducido la camioneta SUV de Nina; aunque por fuera se veía algo vieja, el rendimiento del vehículo era bastante bueno. Ambos subieron al auto. Yeray mantuvo su rol de conductor.

—Señorita Villagrán, si tiene sueño, duerma un poco. La despertaré cuando lleguemos a Bahía Azul.

Con la suave brisa nocturna, el sueño de Nina se disipó un poco y le entraron ganas de platicar con Yeray.

—¿Cuánto tiempo llevas trabajando para la familia Corbalán?

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