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No Tan Bruja romance Capítulo 397

Nina sostuvo la mano de Frida, con preocupación en la mirada.

—Ya sabe, el dolor de los huesos creciendo es algo que una persona normal difícilmente soporta.

—Los pacientes que aceptaron el experimento dijeron que era peor que una tortura.

Frida apretó la mano de Nina y sonrió para consolarla.

—Hija, no te preocupes. Por más que duela, es el precio de la esperanza.

—Además, cuando tuve el accidente ya probé todo tipo de dolores.

—Aunque tengan que romperme los huesos y volverlos a armar, voy a aguantar.

—Tranquila, este secreto queda entre nosotras. Prometo no decírselo a nadie, ni siquiera a Maxi.

La determinación de Frida conmovió a Nina.

—Está bien, voy a preparar un plan de tratamiento.

—En cuanto termine de arreglar el asunto del círculo mágico de la mansión, empezamos formalmente.

Nina levantó tres dedos.

—Tres meses. En tres meses haré que su estado vuelva a ser como antes del accidente.

Esa frase pareció tocar una fibra sensible en Frida, y de repente se le salieron las lágrimas.

Volver a estar como antes del accidente era algo que no se atrevía ni a soñar.

Pero Nina se lo prometía con tanta seguridad que no pudo evitar llorar.

Nina le secó las lágrimas de los ojos.

—No llore. Necesitamos mantener la mente y el cuerpo relajados y las emociones estables para el siguiente paso.

En ese momento, Frida sintió una admiración ciega por Nina.

—Sí, sí, sí. Nada de emociones fuertes ni llorar. Nina, de ahora en adelante, lo que tú digas se hace.

Nina volvió a sonreír.

—Señora, ¿a qué maestro se refiere?

La intuición le decía a Nina que esa persona tenía algo que ver con Mercurio.

Desde que entró a la Mansión Corbalán, detectó la energía familiar de los rituales, claramente obra de Mercurio.

La pregunta puso en aprietos a Frida.

—Para serte sincera, solo escuché que era un gran experto, pero no sé su nombre ni cómo se ve.

—Cuando vivía el papá de Maxi, él decidía todo en la casa.

—Tenía amigos por todo el mundo, siempre estaba en reuniones o viajando.

—Yo soy más de estar tranquila, no me gusta tratar con desconocidos, así que me perdí de conocer a mucha gente.

—Pero escuché decir al papá de Maxi que aquel experto prometió algo al invocar el hechizo de protección.

—Dijo que, si no pasaba nada raro, la familia Corbalán tendría prosperidad por cien años más.

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