Nina estaba a punto de pronunciar ese nombre, pero Isaac, que regresó justo a tiempo, la interrumpió.
—Máximo, llegaste.
Máximo Corbalán señaló con la barbilla al barman que estaba enfrente.
—Nina dice que sus ojos se parecen mucho a los de alguien.
—Nina siempre ha sido muy exigente; que diga algo bonito de alguien significa que esa persona es importante para ella —intervino Isaac riendo para suavizar el ambiente—: Está borracha.
Máximo, que era muy astuto, supo de inmediato que Isaac no quería responder a esa pregunta.
Delante de Isaac, cargó a Nina, que estaba completamente ebria, en sus brazos.
—Sabes que no aguanta el alcohol, no debiste dejarla beber tanto.
Su voz era tranquila, pero el tono estaba cargado de reproche.
Isaac no se anduvo con rodeos.
—Nina ha estado de mal humor últimamente, la invité a unos tragos para que se desahogara.
Recordando cómo Nina había destrozado a Mauro Figueroa hacía poco, Máximo intuyó la razón.
Lanzando una mirada de advertencia al desconcertado barman, Máximo soltó una última frase:
—Que no se repita.
Y se llevó a Nina.
Junto con Máximo se marchó también ese grupo de guardaespaldas que parecían gente con la que nadie querría meterse.
Hasta que la espalda de Máximo desapareció de vista, el barman recuperó su voz, que sonaba seca.
—Jefe, ¿quién era ese tipo?
Casi pensó que por fin tendría suerte con una mujer.
Pero la belleza que ya creía tener en el bolsillo se la habían arrebatado así nada más.
Isaac miró al barman con seriedad.
—No preguntes demasiado ni indagues. Con ese hombre no te puedes meter.
***
Al día siguiente por la tarde, Máximo se citó con Victoria Cárdenas en el Monarca 1908.
Para ser exactos, fue Victoria quien, moviendo todos sus contactos, logró contactar a Máximo.
Victoria sabía que si Máximo había aceptado verla, era por Nina.
Aunque se moría de celos, le mostró un video a Máximo.
Era la escena reciente donde Nina, en la puerta del baño de la Academia Omega, le propinaba una serie de cachetadas a Esperanza Peñalosa.
Fue una coincidencia.
El haber encontrado ese video se lo debía al favor que Esperanza le había pedido.
La intención original de Victoria era usar sus habilidades de hackeo para entrar en la computadora de Liam Benítez y ver la obertura que Nina había entregado para el festival deportivo.
No encontró la partitura, pero en el correo de Liam descubrió el video de Nina dándole una paliza a Esperanza.
Fue un hallazgo inesperado.
Sin importar la razón por la que Nina abofeteó a Esperanza, golpear a alguien estaba mal.
Con esa evidencia, Victoria tenía una moneda de cambio más para negociar con Máximo.
Viendo en el video cómo Nina hacía retroceder a Esperanza con cada cachetada, Máximo pensó que Nina se veía adorable incluso golpeando gente.
—En la séptima cachetada le faltó un poco de fuerza.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No Tan Bruja
Como puedo hacer para registrarme...