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No Tan Bruja romance Capítulo 626

—Lo lamentable es que esta «La Parca» no es la verdadera.

—Esta Catalina es una farsante.

Catalina estalló de rabia.

—Máximo, no escupas veneno.

—Tú sabes mejor que nadie si soy La Parca o no.

—Es un hecho que las piernas insensibles de la señora Corbalán reaccionaron después de mis sesiones.

—Si me hubieran dejado en Bahía Azul para seguir el tratamiento, tal vez ella ya estaría caminando.

Al llegar a este punto, Catalina señaló a Nina temblando de coraje.

—¡Todo es por culpa de ella!

—Por su culpa dejaste a tu madre a su suerte.

—Lo diré aquí y ahora: la única persona en el mundo que puede hacer que la señora Corbalán vuelva a caminar soy yo.

—¡Jajaja!

Nina no pudo aguantar más y soltó una carcajada ante el discurso indignado de Catalina.

Catalina abrió los ojos como platos.

—¿De qué te ríes?

Nina: —Me río de que eres tan estúpida que hasta da ternura.

Los espectadores: «......»

¿Qué clase de insulto era ese?

Enzo, que ya había tenido malas experiencias con Nina, temía que arruinara todo.

Le sugirió a Rodrigo:

—Falta tiempo para la reunión de la tarde, señor Vázquez. ¿Por qué no vamos a otro lugar para que Catalina lo trate adecuadamente?

Nina intervino: —Te esforzaste tanto en manipular el café del señor Vázquez, ¿no fue para que le diera un ataque en público?

Enzo cambió de color.

—Nina, deja de decir estupideces.

—No tengo nada contra el señor Vázquez, ¿por qué haría algo a su café?

Nina anunció la respuesta ante todos:

Los espectadores, que no sabían la verdad, comenzaron a opinar.

—Hay que admitir que la técnica de la señorita Galván es realmente milagrosa.

Otro miró a Nina con desagrado.

—Es raro tener la oportunidad de ver a La Parca en acción, y por tu escándalo nos perdimos el milagro.

Otros asintieron, coincidiendo.

Sentían que Nina era una malagradecida por armar tal alboroto.

—Dices que ella es una falsa La Parca, pero la realidad es que salvó al señor Vázquez.

—Y acusar al señor Salgado de envenenar el café... claramente has visto demasiadas películas de acción.

Al ver que cada vez más gente cuestionaba y atacaba a Nina, Yeray, que estaba junto a Máximo, empezó a perder la paciencia.

La señorita Villagrán era su ídolo, ¿cómo se atrevían estos tipos a insultarla?

Justo cuando iba a defenderla, Máximo levantó la mano para detenerlo.

Le susurró al oído: —Nina está desmantelando la trampa de Enzo, no la interrumpas.

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