Máximo sabía que Ramiro no se atrevería a ocultarle nada. Lo que le sorprendía era el misterio que rodeaba a todo aquel vinculado con Nina. ¿Acaso ese hombre era un exnovio? Si se llevaban tan bien, ¿por qué se separaron? ¿Habría sufrido un accidente y ya no estaba en este mundo?
La imagen del hombre volvió a su mente; un rostro que nunca había visto en persona, pero que le provocaba una extraña familiaridad. Si esa persona estaba muerta... Al pensar en la palabra «muerte», Máximo sintió una opresión en el pecho, un malestar físico.
—Señor Máximo, ¿qué le pasa? Se ve pálido.
Máximo se llevó la mano al pecho, frunciendo el ceño. Su reacción provocó una serie de malentendidos en Ramiro.
—Jefe, trate de no darle tantas vueltas. ¿Quién no tiene un pasado? La señorita Villagrán es una mujer excepcional, seguro tenía pretendientes haciendo fila. Pero desde que se casaron, ella no ha tenido ojos para nadie más y jamás habla de su pasado. Eso significa que quiere hacer borrón y cuenta nueva, y es una muestra de respeto hacia usted.
Ramiro temía que la pareja volviera a pelear, así que intentó cortar de raíz cualquier pensamiento negativo con un discurso motivacional. Máximo, recibiendo consejos de vida no solicitados, se quedó mudo. El dolor en el pecho había sido real, fisiológico, no sentimental. Sentía que aquel hombre de la foto tenía alguna conexión profunda con él, pero su memoria estaba en blanco.
Al ver que Ramiro iba a seguir con su terapia de pareja, Máximo levantó la mano para callarlo.
—Vete a trabajar, quiero estar solo.
Cenaron en el restaurante Monarca 1908. A Nina le encantaba la sazón del chef, especialmente los platillos norteños, que eran muy auténticos. Su favorito era la milanesa empanizada.
Máximo solía preferir sabores suaves, pero bajo la influencia de Nina, poco a poco le había agarrado el gusto a la comida más condimentada. Durante la cena, Máximo no pudo contener su curiosidad.
—¿Viviste en el norte desde que naciste?
Nina rara vez hablaba de su pasado, pero hoy parecía estar de humor.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No Tan Bruja