De regreso en Bahía Azul, aprovechando que Nina se estaba aseando, Máximo fue directo al despacho y llamó a Ramiro.
—¿Sigues investigando a Nancy? —preguntó Ramiro, confundido, desde el otro lado de la línea.
Máximo no estaba tranquilo.
—Sospecho que hay dos Nancys en este mundo.
Mismo rostro, diferente aura, y ambas respondiendo al nombre de Nancy; eso indicaba un problema grave.
Ramiro se quedó helado ante la suposición.
—¿Cómo es posible?
Máximo nunca dudaba de su intuición.
—Posible o no, hay que investigar para saberlo.
—Nina le tiene mucha tirria a la familia Villalobos, poco le falta para declararles la guerra abiertamente.
—Si los Villalobos traman algo, es mejor estar prevenidos.
Ramiro recordó algo de golpe.
—Señor Máximo, olvidé comentarle: hace dos días, parece que Nancy se acostó con Enzo.
Por un instante, Máximo dudó de lo que oía.
—¿Se acostó con quién?
—Con Enzo —repitió Ramiro.
A Máximo le costaba asociar a Nancy con Enzo. Años atrás, cuando él y Nancy se frecuentaban, coincidían con Enzo y Fernando Ríos en eventos sociales. Pero desconocía qué tipo de relación privada tenían Enzo y ella.
Que de repente surgiera la noticia de que se habían acostado le pareció surrealista.
—¿La familia Villalobos y la familia Salgado planean unirse? —preguntó, por pura curiosidad, sin ninguna emoción extra.
—No creo que llegue a tanto —respondió Ramiro—, porque las fotos comprometedoras que subieron a las redes fueron borradas casi de inmediato.
Máximo sentía que el asunto era cada vez más extraño.
—Si realmente hay dos Nancys en el mundo, ¿existe la posibilidad de que la que se acostó con Enzo no sea la misma con la que me relacionaron a mí en el pasado?
Mientras se bañaba, Nina debatía consigo misma si debía ser más honesta con Máximo y compartirle algunos de sus secretos. Después de todo, lo que planeaba hacer a continuación podría salpicar a la familia Corbalán. Siendo esposos, no estaba bien llevar las cosas al extremo sin que él tuviera la menor idea.
Se puso la bata y caminó hacia el despacho. Justo cuando iba a tocar, escuchó la voz de Máximo a través de la puerta.
—Te pedí que investigaras a Nancy porque hoy la vi en el Monarca 1908.
—Exacto, Nina no lo sabe todavía, y ni tú ni Yeray deben mencionarlo.

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