Capítulo 222 Dante la miró con una sonrisa de lado, disfrutando de su reacción. Ella se mordió los labios, con el rostro empapado y un rubor que delataba lo mucho que lo deseaba. Justo cuando Chloe iba a decirle algo, Dante la penetró con una profundidad tan fuerte que le sacó un grito que resonó en toda el área de la piscina.
Él la agarró con fuerza de las nalgas, levantándola lo suficiente para clavarle el miembro con estocadas agresiva y profundas. El agua de la piscina salpicaba contra el borde con cada golpe de sus cuerpos. Chloe se aferró a su cuello, enterrándole las uñas en la espalda mientras soltaba gemidos entrecortados, totalmente rendida al ritmo agresivo que él le estaba imponiendo.
- Oh, joder así, así Dante. Me encanta... -gemía Chloe entre cada embestida.
El sexo así, duro y brusco, le fascinaba. Dante era el único hombre que había pasado por su vida y sabía que no necesitaba a nadie más; él siempre la dejaba totalmente satisfecha.
Él no bajó el ritmo, disfrutando de cómo ella se apretaba a su cuerpo y de los sonidos que soltaba con cada golpe seco. Chloe cerró los ojos, concentrada únicamente en la sensación de tenerlo dentro y en la fuerza con la que él la dominaba en ese momento.
- No, Chloe, tienes que mirarme -ordenó DanteMírame mientras te cojo.
Chloe abrió los ojos, con la boca entreabierta y soltando gemidos cortos por las embestidas. Él la miró con fijeza, manteniendo la velocidad sin mostrar cansancio.
- Me encantas, carajo. Y eres solo mía - gruñó Dante antes de besarla con posesividad, metiendo la lengua hasta el fondo de su garganta.
Chloe respondió al beso con la misma intensidad.
Ninguno cerró los ojos; se mantuvieron mirándose fijamente mientras el ritmo de las embestidas aumentaba. El miembro de Dante empezó a palpitar con fuerza dentro de ella, mientras las paredes de Chloe se contraían a su alrededor, envolviéndolo.
Dante rompió el beso en el momento exacto en que sintió cómo empezaba a correrse dentro de ella. Chloe, sacudida por su propio orgasmo, se dejó caer sobre el cuerpo de él, totalmente agotada y con la respiración cortada.
Él la mantuvo sujeta de las nalgas mientras terminaba de descargarse, soltando un gruñido ronco y apretando los dientes.
Dante nadó hacia las escaleras de la piscina y salió del agua con ella en brazos. Caminó hasta el camastro más cercano y se sentó, manteniéndola a horcajadas sobre su regazo mientras el agua les escurría por el cuerpo.
- ¿Estás bien? -preguntó Dante, pasando la mano por su espalda mojada.
Quería que superara ese miedo, porque sabía que solo así él sería capaz de amar de verdad.
- Es hora de regresar a casa - dijo él en un susurro bajo.
- Lo sé, volvamos a la realidad... - respondió ella, intentando forzar una sonrisa.
- Chloe, nuestra realidad ahora es esta. Regresar no cambiará nada de lo que ha pasado en este viaje - soltó él con firmeza- Recuerda que tienes que enseñarme a amar, a amarte.
Dante no la dejó responder; la besó de nuevo, pero esta vez con calma, sin prisas. Había aceptado aprender a amarla, y sabía que eso conllevaba confiar plenamente en ella. Significaba que, en algún momento, debía revelarle su pasado.
Por primera vez en muchos años, volvió a sentir miedo. Pero ahora era un miedo distinto: el temor de que ella lo rechazara y se apartara de él. Le aterraba que lo botara después de saber lo que tuvo que hacer en "el invernadero" para poder sobrevivir.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel
Es una novela muy buena, y lo que más me gusto es que es corta....