Capítulo 223 En el complejo de Vicenzo Greco, el ambiente era tenso. Se encontraba finalmente con el segundo extorsionador, quien no era un simple miembro de la organización, sino su mano derecha. Era la persona con la que había diseñado cada paso de la venganza para deshacerse de los Montenegro y, sobre todo, para acabar con Dante, el heredero universal de la familia.
Vicenzo lanzó las fotografías sobre la mesa. En ellas, se veía a Chloe en el evento de inauguración del hotel, caminando del brazo de Dante y sonriendo.
- Chloe terminó siendo una perra igual que su madre -soltó Vicenzo con desprecio.
Había planeado usarla a su favor enviándole aquellas imágenes de las infidelidades de Dante, convencido de que eso la haría reaccionar. Pero todo resultó contraproducente. En lugar de alejarse, su hija seguía aferrada al hombre que la había ignorado por cuatro años.
Vicenzo apretó los puños al ver las fotos de ellos dos juntos en la inauguración.
- Es una estúpida - continuó- Pero lo pagará; se hundirá junto a los Montenegro.
Esa persona, su mano derecha asintió, recogiendo las imágenes de la mesa y mirando fijamente a la pareja Montenegro. Sabía que para Vicenzo ya no había vuelta atrás y no perdonaría a su propia hija por su elección.
-- Prepárale un espacio especial en el Invernadero - soltó Vicenzo.
Aunque el primer invernadero había sido clausurado por el antiguo jefe de la dinastía Volkov, con su muerte fue sencillo convencer a los jefes de otras organizaciones para invertir de nuevo en el negocio. Vicenzo lo mantuvo todo fuera del radar de Aleksei Volkov, consciente de que tarde o temprano el hombre más poderoso del bajo mundo se enteraría, ya que nada permanecía oculto para él por mucho tiempo.
********* Chloe despertó temprano. El regreso a casa había sido tranquilo y ya estaba lista para ir a la universidad a resolver sus pendientes. Al verse en el espejo, sonrió cuando Dante apareció detrás de ella.
Él la rodeó por la cintura y subió las manos lentamente hasta sus tetas, apretándolas sobre la blusa rosa.
- Te ves jodidamente sexy y cogible -soltó él, masajeándola con fuerza.
Chloe echó la cabeza hacia atrás, apoyándola en su hombro, y disfrutó del agarre firme de sus manos.
¿En serio? ¿Aun después de coger en la cama y en el baño hace un rato? - preguntó Chloe en un bajo susurro.
- No es suficiente. Mientras más te cojo, más quiero hacerlo -respondió Dante, bajando una de sus manos hacia la entrepierna de ella, apretándola con fuerza por encima del pantalón- Te estás volviendo mi vicio, Chloe. Podría tenerte abierta todo el día y seguiría queriendo más.
Chloe gimió con fuerza, moviendo sus caderas contra la dureza de Dante que presionaba entre sus nalgas.
¿Puedo ir a tu oficina en cuanto termine mis asuntos en la universidad? - preguntó ella con la respiración agitada.
Dante la apretó más contra él, enterrando los dedos en sus caderas para detener su movimiento antes de que perdiera el control.
- Bien, pero con una condición - Dante se apartó de ella y la giró.
La recorrió con la mirada; aunque se veía jodidamente hermosa con lo que llevaba puesto, no era lo que necesitaba para cumplir su fantasía en la oficina.
Dante la tomó de la mano y caminó hasta los estantes donde estaba la ropa de ella. Tomó una falda de corte ajustado color negro y se la entregó.


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