Capítulo 312 Aleksei observó a Chloe apuntar directamente hacia Greco y sonrió. Después de todo Chloe tambien era una Greco de sangre.
¡Ahora, Chloe! -gritó Aleksei.
Chloe disparó de inmediato; la bala impactó directamente en el brazo de Greco, quien soltó un grito desgarrador.
- ¡Hija de puta! -gritó furioso Vicenzo, retrocediendo unos pasos.
Dante giró la mirada hacia Chloe. Ella se había quedado en shock con el arma en las manos y su cuerpo empezaba a temblar. Al ver que Vicenzo la apuntaba a ella, Chloe volvió a disparar, pero esta vez la bala solo lo rozó.
Vicenzo, cegado por la rabia y el dolor de la herida, volvió a cuadrar el arma hacia ella con intenciones de jalar el gatillo.
Dante se puso de pie con esfuerzo y corrió hacia Chloe para tratar de protegerla. Justo en ese momento, Xavier finalmente llegó, apuntó directamente hacia Vicenzo Greco y le disparó justo en el pecho del lado derecho.
El impacto hizo que Greco retrocediera varios pasos; su arma cayó al suelo y se llevó la mano a la herida, que empezaba a sangrar con fuerza.
Miró a Xavier caminar hacia él con firmeza.
Sabía que era el subordinado de Dante Montenegro, pero esa mirada cargada de odio no era normal.
Dante llegó hasta Chloe y cayó de rodillas frente a ella. Le quitó el arma con cuidado, la dejó en el suelo y después la envolvió en un abrazo protector. Chloe empezó a llorar en sus brazos; nunca se imaginó que sería capaz de disparar contra el hombre que una vez consideró su padre.
- Sácame de aquí, Dante... por favor -susurró entre llantos.
- Nos vamos ya, mi amor -respondió Dante con voz ronca.
Dante sacó fuerzas de donde pudo, se levantó con ella en brazos y caminó hacia la salida.
Aleksei permanecía en el mismo lugar, esperando que Xavier terminara finalmente con Vicenzo Greco.
- Transmite ahora, Vladimir- ordenó mediante su intercomunicador.
La muerte de Vicenzo Greco sería mostrada ante las familias de las mafias; además, tenían que conocer al nuevo jefe Greco.
Desde lo alto, Aleksei vio cómo los sistemas de seguridad y las pantallas del subterráneo parpadeaban, indicando que la señal privada y encriptada se estaba transmitiendo en vivo para los líderes más importantes del mundo criminal A unos metros, Xavier se detuvo frente a Vicenzo, quien respiraba con dificultad mientras se presionaba el pecho.
- Te conozco, eres ese mocoso que me engañó hace quince años. Pensé que eras compatible con la droga, pero todo fue una farsa -dijo Vicenzo con una sonrisa- ¿Vienes a vengarte por eso?
- No, vengo a vengar a mi madre -soltó Xavier-.

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