—¿Denisa? —Luca se acercó al pie de la escalera—. Ya está haciendo frío, ¿por qué andas tan desabrigada?
Bajó la mirada y notó que estaba descalza. Ni siquiera se había puesto unos calcetines.
—¿Por qué Natalia quiere quitarme el control del proyecto? Luca, yo también le he dedicado casi medio año de esfuerzo y tiempo. ¿Por qué me hace esto? ¿Solo porque perdí a mi esposo? ¿Hasta ella me quiere dar una patada?
Al terminar de hablar, Denisa tropezó en un escalón y casi se cae.
A Luca le dio un vuelco el corazón. Subió los escalones de dos en dos y sostuvo a la mujer por los brazos, mientras ella no paraba de llorar.
—Denisa, tranquilízate.
—Luca, es mi proyecto. Aunque… aunque al principio me haya basado en su idea, fui yo quien lo sacó adelante. Es como si fuera mi bebé…
Denisa bajó la mirada mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas. Negó con la cabeza y dijo:
—¿Acaso porque él ya no está, de verdad me quedé sin un lugar en la familia Torres?
—Ya, ve arriba a ponerte algo más abrigador primero. Le diré a Sofía que sirva la comida, tienes que comer algo ahorita —le pidió Luca con tono suave.
—No tengo hambre. —Denisa se dio la media vuelta y subió sujetándose del barandal. Al llegar al final de la escalera, se tapó la boca mientras sus hombros temblaban—. Luca, por favor, no me echen del país como si fuera basura. Me gusta esta casa, aquí crecí, no puedo dejarlo todo así como así…
Luca observó su figura frágil y tragó saliva.
Finalmente, le respondió con total seguridad:
—Tranquila. Mientras yo esté aquí, siempre serás de los Torres. Nadie te va a correr.
Denisa se volteó despacio y lo miró fijamente por un segundo con los ojos enrojecidos. Al final, asintió levemente:
—¡Está bien!
***
Los días de otoño oscurecían temprano. En cuanto Natalia terminó de trabajar, se fue directo a su casa en la zona residencial.
Apenas metió el coche a la cochera, notó una pequeña figura sentada en los escalones de la entrada.
Iria tenía un platito con fruta picada y comía mientras esperaba a que llegara su mamá.
Natalia se estacionó y caminó a paso rápido hacia su hija.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Quédate con tu cuñada, querido exesposo