Entrar Via

Quiere Mi Corazón, Me Caso con Ciego Rico romance Capítulo 4

Eran un par de hipócritas.

Valeria dejó escapar una risa fría.-

—Si te los regaló a ti, tómalos tú. Y mejor asegúrate de llevártelos a la tumba el día que te mueras.

Sus palabras nunca carecían de veneno, y tanto Rosalía como Mauricio cambiaron su expresión al instante. Afortunadamente, la vendedora intervino rápidamente para calmar las aguas, evitando que la situación se volviera insoportablemente tensa.

Poco después, un grupo de mujeres adineradas entró a la tienda. Al enterarse de que Rosalía había logrado conseguir los exclusivos bolsos de edición limitada, la rodearon llenas de envidia.

Y cuando escucharon que habían sido un regalo del misterioso "Señor Guzmán", se apresuraron a pedirle su WhatsApp para mantener el contacto.

Rosalía jamás en su vida había sido el centro de atención de esa forma. Mantenía una sonrisa encantadora y soltaba frases de falsa modestia, pero por dentro la vanidad estaba a punto de desbordarse.

Mientras tanto, Mauricio...

Él no dejaba de seguirla con la mirada, esbozando una sonrisa sutil y cargada de afecto.

Valeria se repetía a sí misma que ya no importaba. Esos tres años con Mauricio eran tiempo perdido, como echarle perlas a los cerdos.

Sin embargo, un nudo sofocante seguía atrapado en su pecho, pugnando por salir y estallar.

Inhaló un par de veces para calmarse y dio media vuelta para marcharse.

Probablemente por haber caminado tan rápido, la pierna que alguna vez estuvo lesionada empezó a enviar punzadas agudas de dolor.

Valeria disminuyó el paso. Su interior era un torbellino de emociones amargas.

La única razón por la que había contratado a un médico privado en primer lugar era porque su pierna solía dolerle de vez en cuando, y los masajes profesionales lograban aliviar el malestar.

Pero ahora, cuando el dolor era tan intenso que apenas podía caminar, su novio y médico personal estaba demasiado ocupado acompañando a otra mujer a comprar bolsos.

Ni siquiera se había dado cuenta de que Valeria ya se había ido.

¿Existía algo más irónico en el mundo?

Valeria torció los labios en una mueca. El dolor se volvió insoportable, y al dar un mal paso, tropezó, chocando por accidente con las personas que caminaban a su lado. Se apresuró a disculparse.

—Lo siento mucho...

—¿Qué sientes ni qué nada? ¿Acaso estás ciega? Mi madre es una mujer mayor. Si le pasa algo por tu culpa, ¿podrías pagarlo?

—Exacto, ¿cómo es que una chica con tan buena apariencia tiene tan poca educación? ¿Acaso crees que la calle es tuya? ¡Fíjate por dónde caminas!

—¿O es que todos los locales son así de prepotentes? ¡Miren todos, vengan a ver cómo esta niñita rica maltrata a los turistas!

Toda una familia se aglomeró alrededor de Valeria, acorralándola sin dejarle salida.

Sintió que las sienes le palpitaban de estrés; la situación era tan caótica que no podía pronunciar una sola palabra para defenderse.

A la distancia, Mauricio caminaba sin prisa cargando las múltiples bolsas de compras de Rosalía. Iban conversando y riendo, ajenos al mundo.

Valeria, al límite de su paciencia, cerró los ojos y gritó con todas sus fuerzas:

Capítulo 4 1

Capítulo 4 2

Capítulo 4 3

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Quiere Mi Corazón, Me Caso con Ciego Rico