Apenas entró a la oficina, la secretaria administrativa le llevó su nuevo celular.
—Directora Figueroa, la directora Camila me pidió que le recordara que hay una reunión a las nueve y media.
Como era el primer día de trabajo, una reunión general de personal era indispensable.
Valeria asintió.
—Entendido, puedes retirarte.
Por suerte, ya había revisado los proyectos anteriores con anticipación, de lo contrario, sin Camila presente, no sabría ni por dónde empezar la reunión.
Esbozó una sonrisa burlona hacia sí misma, encendió su celular e inició sesión en WhatsApp.
En el momento en que se conectó a internet, empezaron a aparecer mensajes uno tras otro.
Había de amigos y de miembros de la familia Figueroa.
Lo que más sorprendió a Valeria fue que incluso Rosalía Figueroa le había enviado varios mensajes de WhatsApp.
*[¿Crees que por esconderte me voy a morir? Pues te informo que el Dr. Guzmán me consiguió el mejor cardiólogo. Con la válvula mecánica de última generación desarrollada en Estados Unidos, ¡podré recuperarme por completo!]*
*[Valeria, debes estar muy desesperada, ¿no? Viendo cómo el hombre que amas está de mi lado, ¡y ni siquiera se molestó en buscarte!]*
*[No creas que ese jueguito de hacerte la difícil te va a funcionar. Te lo digo, Mauricio está perdidamente enamorado de mí, así que ve y llora en tu escondite.]*
Debajo de la avalancha de mensajes, venía adjunta una foto tomada en la cama.
El pecho desnudo del hombre y los hombros de piel radiante de la mujer.
No se les veían las caras, pero cualquiera que los conociera podría reconocerlos de inmediato...
Eran Mauricio Guzmán y Rosalía Figueroa.
Valeria no sintió la más mínima emoción, incluso hizo zoom en la imagen y comentó:
—Su piel se ve algo oscura, ni siquiera sabe usar un filtro de belleza.
Soltó una risita burlona y retrocedió a la pantalla anterior.
Ofelia Ibáñez también llevaba dos días sin poder contactarla y estaba histérica.
*[¿Qué te pasa? ¿No dijiste que me avisarías cuando te instalaras? No me has mandado ni un mensaje, ¡espero que no te haya pasado nada malo!]*
—Qué bueno que estés bien... pero ni te imaginas, ¡en Puerto Azul pasó algo enorme!
A Ofelia casi se le salían los ojos de la emoción, y habló en tono de misterio.
—Te cuento, en los dos días que llevas fuera, Mauricio ha reunido gente a escondidas. ¡Parece que está dispuesto a poner de cabeza a la familia Figueroa!
Valeria arqueó una ceja.
—¿Y para qué quiere alborotar a la familia Figueroa?
En teoría, a Mauricio no le debería resultar difícil descubrir que ella estaba en San Cristóbal.
Además, la familia Figueroa no significaba nada para ella. Si causaba problemas o no... ¿Acaso no afectaría más a Rosalía?
—¡Quién sabe! —Ofelia negó con la cabeza—. Pero según fuentes confiables, parece que ha descargado su enojo por tu partida contra Humberto Figueroa, exigiéndole que encuentre la forma de traerte de vuelta...
Levantó la mirada hacia la cámara con una sonrisa traviesa.
—Pero obvio es imposible que regreses. Cuenta, ¿ya conociste al legendario marido tuyo?

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