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Quiere Mi Corazón, Me Caso con Ciego Rico romance Capítulo 69

Valeria fue casi la última en salir de la oficina. Llegó a casa a las ocho, y al abrir la puerta, la oscuridad la envolvió al instante.

Se quedó un momento en la entrada, y luego pasó.

Cerró la puerta.

Afuera del ventanal de piso a techo, las luces de neón y la noche iluminaban el cielo. Esa próspera metrópolis parecía una bestia al acecho: aparentemente mansa, pero emanaba una presión sutil y asfixiante.

Se acostó en el sofá y cerró los ojos.

No supo cuánto tiempo pasó antes de escuchar ruido en la entrada.

Camila abrió la puerta y, al ver la oscuridad, frunció el ceño instintivamente.

Al encender el interruptor, la casa se iluminó por completo.

—¿Señorita?

Al ver a la mujer reposando en el sofá con los ojos cerrados, soltó de inmediato lo que traía en las manos y se acercó.

—¿Qué pasa? ¿Se siente mal?

Valeria abrió los ojos y le sonrió.

—No, solo estoy un poco cansada.

A decir verdad, no había hecho mucho en los últimos dos días, pero tal vez sus nervios habían estado demasiado tensos, dándole la ilusión de que le habían drenado la energía.

Se apoyó en sus manos para sentarse.

—¿Ya quedó resuelto?

—Sí.

Camila sacó unos documentos de su bolso.

—Aquí está el contrato, Eduardo ya lo firmó.

Esa tarde, varios reporteros habían ido al hospital a entrevistarlo. La táctica de adularlo mientras le ponían el dedo en la llaga acorraló a Eduardo en un dilema moral. Si no le otorgaba el proyecto a Estrella Media, quedaría claro que había intentado aprovecharse de su puesto para fines inapropiados.

Además, era un hombre con familia e hijos. Si el asunto se salía de proporción, no podría soportar las consecuencias.

A Camila le daban ganas de reír al recordar su cara, tragándose su coraje sin poder decir una sola palabra.

—Señorita, menos mal que mandó tomar esas fotos con anticipación, si no, tal vez no habría sido tan fácil.

—Solo me aseguré de estar prevenida. Sírveme un vaso de agua, por favor.

Camila justo había comprado agua, así que se dio la vuelta para entregarle una botella, quitándole la tapa de paso.

—Pero Don Carlos me ofreció demasiado, y si quiero todo eso, inevitablemente tendré que involucrarme con la familia Silva. Como dicen por ahí: conoce a tu enemigo y a ti mismo, y saldrás victorioso en mil batallas. Siempre es bueno conocer al oponente, ¿no crees?

Camila comprendió y asintió.

—Entendido, señorita.

Se dio la vuelta y salió, mientras Valeria daba otro trago al agua.

Alejandro Silva.

Si estaba arrastrando las cosas para evitar casarse con ella, ¿sería que no le interesaban las mujeres...

... o que una mujer le rompió el corazón?

——

Con el primer proyecto asegurado en San Cristóbal, el siguiente paso era meterse de lleno en el trabajo. Toda la oficina tuvo que hacer horas extras.

Después de tres días seguidos, por fin lograron un borrador bastante satisfactorio para la campaña publicitaria.

Valeria se masajeó el cuello y llamó a Camila.

—Estos días todos han trabajado muy duro. Dales medio día libre para que se vayan a casa a descansar.

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