Es increíble que Eustaquio tenga estómago para halagar unos pies tan horribles.
Antes de despedirse, Eustaquio le entregó a Milena un collar con una esmeralda.
Milena hizo una mueca, quejándose de que la piedra era demasiado pequeña.
Eustaquio, sin perder la sonrisa, le prometió que la próxima vez le regalaría una joya mucho más grande, lo que finalmente hizo que el humor de Milena mejorara.
En cuanto Eustaquio se marchó, ella se puso el collar, se tomó una selfie con su mejor ángulo y la subió a su Instagram.
Antes, su perfil de Instagram estaba lleno de fotos estudiando, apuntes de libros y paisajes del campus universitario, todo cuidadosamente curado para dar la imagen casual de una joven intelectual y brillante.
Ahora, su feed se había convertido en un escaparate de su acaramelada vida amorosa.
Para Milena, presumir de lo mucho que la consentían era mil veces más fácil que fingir ser una genio.
Bastaba con subir fotos de los regalos caros que le daba Eustaquio y de las atenciones que le dedicaba.
Le parecía la vida perfecta y sin esfuerzo.
Eustaquio le había jurado amor eterno, así que estaba segura de que tendría material de sobra para sus redes sociales por el resto de su vida.
Por su parte, Eustaquio salió de la residencia de los Valiente sintiéndose exhausto.
Pasar los días adulando a Milena y dándole validación emocional constante empezaba a pasarle factura.
Milena era como un pozo sin fondo; siempre exigía más atención, más regalos, más halagos.
Si no fuera porque su madre le insistió en que era el partido perfecto para sus ambiciones, Eustaquio ya la habría mandado al diablo hace tiempo.
Solo debo aguantar hasta la boda y hasta que nazca el bebé. Una vez que esté atada a mí, le enseñaré a golpes de realidad cómo debe comportarse una buena esposa.
Para él, los caprichos de una mujer antes del matrimonio eran encantadores.
Pero después de firmar los papeles, esos caprichos se convertían en inmadurez intolerable.
Además, su madre le había asegurado que ella misma se encargaría de enderezar a Milena y convertirla en una nuera dócil. Solo necesitaba paciencia.
Milena abandonó sus estudios y no tenía ninguna intención de buscar trabajo; toda su energía estaba enfocada en planear su boda soñada.
El sábado por la tarde, se fue de compras con Paola Santini.
Paola, extrañada por su actitud, le preguntó:
—Solo te falta un semestre para conseguir tu título de maestría en la Universidad de Ciudad del Norte. ¿No te da lástima tirar todo ese esfuerzo a la basura?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....