Entrar Via

Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 212

Al verla tan apenada, Alejandro sonrió. No insistió en el tema y preguntó como todo un caballero:

—¿Podrías hacerme el favor de preparar la pasta?

Ella asintió y se metió rápido a la cocina.

Notó que el refrigerador estaba lleno de ingredientes frescos y, para su sorpresa, también había varios de sus antojos favoritos. Sin embargo, no se atrevió a pensar que las hubiera comprado para ella.

Sacó algunas cosas y empezó a lavar y cortar los ingredientes.

Para cuando la pasta estuvo lista, ya había recuperado la compostura. Como no tenía hambre, solo preparó una porción.

Alejandro le preguntó:

—¿No vas a cenar?

—Ya comí hace rato.

Alejandro tomó el tenedor.

—Hay algo de comer en el refrigerador, toma lo que quieras —dijo con naturalidad.

A Elena le pareció aburrido quedarse ahí sentada viéndolo comer, así que sacó una bolsa de carne seca del refrigerador.

Era de una marca importada que ella también tenía en su casa, pero esta sabía un poco diferente.

—¿Dónde la compraste? —preguntó.

Alejandro le echó un vistazo a la bolsa.

—La compré en un viaje de negocios al extranjero, de pasada.

La vez que ella se emborrachó y él la llevó a su casa, se había fijado en lo que guardaba en el refrigerador. Cuando encontró en otro país varios de los antojos que a ella le gustaban, no pudo evitar comprarlos todos.

Elena masticó la carne seca y suspiró.

—Con razón sabe tan bien. La original siempre tiene otro sabor.

Alejandro soltó una risa leve.

—Si te gusta, le digo a mi asistente que te consiga más.

—No te preocupes, no hace falta. Yo la puedo pedir por internet —respondió ella, un poco apenada.

Alejandro asintió, sin obligarla a aceptar el favor.

Al terminar de cenar, él mismo recogió los platos y los metió al lavavajillas.

Elena agarró la bolsa de carne seca a medio terminar y se despidió.

—Bueno, ya me voy.

—¿Y el señor Vargas? —preguntó Elena.

—Me pidió que le avisara que tuvo que salir de viaje de negocios al Norte.

—Ah, ya.

Chispa estaba devorando una lata de comida, pero en cuanto la vio salió corriendo a recibirla con entusiasmo.

Elena se agachó a acariciarlo. Al recordar que Alejandro no estaba y nadie podría cuidarlo, le mandó un mensaje:

[¿Te parece si me llevo a Chispa a mi casa estos días?]

Tardó un rato en responder:

[Te lo encargo mucho, por favor.]

Elena cargó a Chispa y se fue a su departamento, pensando en bañarse y cambiarse antes de regresar a desayunar.

Justo en ese momento, Isidora salía del elevador con un desayuno en las manos. Al ver a Elena saliendo del departamento de Alejandro con el perro, se quedó boquiabierta.

No podía creer el descaro de esa mujer. Andaba con Diego, pero al mismo tiempo estaba ilusionando a Alejandro.

Apretó los puños, dio media vuelta hacia el elevador y le marcó a la señora Vargas.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico